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Micro-excursiones es un cuestionario que en va en busca de músicos y compositores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida de cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario donde las preguntas no importan. El merito y la inventiva corre por cuenta de los entrevistados.


[Mini-Bio o Auto-semblanza]

Nicolas Martin comienza su carrera musical en el año 2000 como guitarrista y compositor de NUCA, banda de power-dub emblemática del oeste de Buenos Aires, con sus álbumes “Dibaxu” (2000),  "Paraway" (2003) y "Maquina de La Pampa" (2006).
Fue dupla de Sebastián Bianchini (Arbol) con el proyecto AMARILLO.
En plan solista sus obras fueron "Girasoles de Plomo" (2002), "Jugo de Limón" (2003) y "Rinoceronte Blanco" (2009). Actualmente presenta su nuevo trabajo discográfico llamado "Marea Viva" (2012).

1. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que empieces a componer?
Supongo que principalmente tenes que tener algo para decir, para canalizar, no creo que haya aptitud o disposición indispensable para componer

2. ¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?
Teniente Dan Taylor

3. ¿Qué talento desearías tener?
Dibujar

4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada?
La voluntad

5. ¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?
Soñar con el tapado de visón de la nona, mientras vemos pasar el cortejo fúnebre

6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias más en la humanidad?
Esta es muy difícil.. paso

7. ¿Cuál es habitualmente tu estado mental?
Es una puja entre varios estados

8. ¿Cuál es tu idea de felicidad?
Me gusta lo que dice Eduardo Galeano acerca de la felicidad.
“La felicidad “es” el camino; así que atesora cada momento que tienes y atesóralo más cuando lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente especial para compartir tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera por nadie... la felicidad es un trayecto, no un destino.”

9. ¿Cuál es tu mayor miedo?
Me da miedo la inconsciencia

10. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz?
No creo que haya más o menos feliz, me parece que se está feliz o no

11. ¿Qué canción que hayas escuchado últimamente te hubiera gustado
componerla vos?
Ready to Start de Arcade Fire

12. ¿Qué canción que hayas incluido en un disco o interpretado en vivo  no volverías a tocar? ¿Por qué?
Eso no me pasa con ninguna canción, puede ser que pase un tiempo sin incluir una canción en el repertorio,  pero no llegaría al extremo de no volver a tocarla, creo que las mejores canciones son las que van ganando significados nuevos con el correr del tiempo, de esa manera logran mantenerse actuales

13. ¿Cuál es el peor disco de la última década?
Cualquier disco de wisin y yandel

14. ¿Qué libro te hace sonreír?
Ética para amador

15. Si sufrimos un ataque de Godzilla y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o músico, ¿a quién salvarías?
A Fernando Cabrera

16. Si después de muerto volvés convertido en zombie ¿a quién morderías primero?
A Mimí Ardú

17. En tu último disco ¿encontraste la forma justa de expresar lo que querías?
Para ese momento fue una buena forma, fue la forma que salió, a fin de año voy a grabar otro disco, con una forma nueva, un cambio repentino de tono y expresión



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Por Victoria Caracoche


Recuerdo que te vestiste de violeta, te pusiste un panamá que no combinaba para nada y me dijiste vamos. Me agarraste de la mano para levantarme, y aprovechaste el empujón para abrazarme fuerte. Vos siempre abrazaste fuerte. Por lo menos a las personas que te importaban. Yo me daba cuenta porque cuando envolvías a otros con tus brazos de canguro pacifista cerrabas los ojos, querías atravesar con el cuerpo al otro para sentir la plena unión fraterna, su energía. Yo siempre pienso en esa primera vez que te vi; eras como un gurú cubierto de plumas y flores, salido de una comedia sesentosa. Pero siempre fuiste serio, intenso, comprometido hasta con los pasos que dabas.

Esa tarde estabas asqueado de todo, cansado de sentirte como en un muelle sin agua y sin horizonte. Tenías ganas de darle un sopetón bien violento al timón de tu vida y dejaste todo así, a medio hacer, o sin hacer, o casi terminado. Nada te convencía, nada te provocaba. Esta vez ni siquiera tenías ganas de avistar ovnis en la Costanera Norte, si bien te insistí porque siempre fue divertido y nos despejaba de lo que pasaba en este planeta.

-Cualquiera puede ser consejero, consultor, concejal, conserje, cónsul, contador, consolador, conquistador. Yo no soy nada. Es todo tan aburrido. Sólo sería conquistador, pero de qué? Ya pasó de moda, y a pesar de eso seguro sería odiado. No ves que ni siquiera las conjeturas tienen sentido? Me desarmo y soy agua. 

Me derrito pero soy piedra. Sangre de mi sangre que se esparce y desaparece. No podría soportarlo, vivir bajo el repudio de la gran humanidad, vestida de sedas y fibras sintéticas antirrobo. Señalado, apuntado por el gran dedo del tedio humano. Reprendido, castigado por hordas de impunes elegantes que me golpearían con sus cargadas billeteras de cuero. Acuchillado por cartones crediticios, sepultado bajo grandes masas de facturas impagas, olvidado y reducido a fantasmita plebeyo, a lumpen poético, a ex empleado desagradecido.

Me encantaban tus monólogos tragicómicos. Y vos frente al espejo, el halo de la verdad que te rodeaba, eras una voz cierta. Pero a veces te sentías nada. Y eras tanto.

Salimos y tomamos el 29 hasta el final del recorrido, y luego nos subimos a otro, y viajamos por horas. No dijiste ni una palabra. Al llegar la noche nos bajamos en Pacífico y fuimos a una pizzería.

-Una cebolla es. Un tenedor es. Una servilleta es. Punto. Cada cual a lo que le fue dado. Pero uno también es, y no hay punto. No alcanza. La frase siempre queda con puntos suspensivos. La necia necesidad de la respuesta.

Dijiste eso y los dos terminamos de comer en silencio. Yo no pude contestarte, a mí también me pasaba lo mismo a veces. Buscar el punto. Buscar la palabra que termine la oración, que defina un concepto. Para qué, nunca lo supimos.

-Pero como dijo mi sabia abuela, mañana será otro día – me dijiste sacándote el aceite de las manos con una servilleta de papel – y lo único que nos queda es el amor. Así. Porto frases hechas en la cabeza como quien lleva de todo en la cartera. Recaeré nuevamente en los placeres mundanos, golpearé la puerta de aquel adonis que quiera marcar mi piel para hacerme sentir otra vez sosegado, sociable, sostenido, soberbio, sordo, soberano, socio de esta burda existencia de guillotina.

Me estrechaste fuerte otra vez y me miraste. Al otro día nada cambió; vos volviste a tu odiado trabajo y a tu adorada lucha por la libertad, a querer ser por sobre todo. Pero cuando años más tarde hablamos de esa noche, me dijiste que se te habían vencido las ideas, que había algo de vos que ya no creía. El terrorista amoroso que llevabas dentro había languidecido. Yo lloré. Te discutí, te odié un momento y luego traté de comprenderte, aunque no pude hacerlo del todo. Eras mi altarcito pagano, mi brújula mareada, el poeta liberto.

Recuerdo que reíste de mi romanticismo cursi, y me abrazaste como siempre pero ahora como un hombre que era otro, y luego me invitaste a la Costanera a ver los aviones.



[Más sobre la autora]
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[Sobre el autor]

Valentino nació en 1986, y ya no recuerda desde cuando le gusta dibujar. Hace un tiempo está en la recta final de la Licenciatura en Grabado y Arte Impreso en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP.

Desde hace unos años reparte su tiempo para trabajar como ilustrador y diseñador freelance, desarrollar proyectos propios, exponer en lugares convencionales y no tanto, dibujar aquí, pintar alla, y hacerse cargo junto a Marcos Moreno y Emmanuel Orezzo de toda la gráfica del sello Concepto Cero.

En sus ratos libres (que por suerte cada vez son menos) y dejando de lado cualquier pretensión le gusta tocar la guitarra.

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Tina Crespo

El espejo hoy

está atiborrado:

en cada andarrivel

tres, cuatro surubíes.


Me anudo el short

me calzo las antiparras

me descalzo

desciendo a

las profundidades


las antiparras empañadas

por diferentes temperaturas

entre el cielo y el agua


Me largo a la proeza:

marcar dos mil metros


no es mucho:

para mí, novato nadador

sí lo es.


Mi brazo derecho se hunde

como un cuchillazo certero

en la sandia barrigona

se hunde

como puñalada certera

en la panza hipopótama.


Mi brazo derecho se zambulle,

media boca, media nariz

afuera para ganar aire


luego el izquierdo sale

imitando al diestro:

ahí no se gana oxígeno

se usa la reserva.


Mis piernas acompañan

una música asordinada

por la falta de presión


la micosis se adhiere,

a los dedos, pie de

atleta olímpico, el pelo queda

chuzo requetechuzo.


Pero cuando la cabeza hundida

las ideas se ahogan y la mente

en blanco, no piensa en más que

en llegar al otro lado del espejo


eso es lo mágico

del crawl y la mariposa

del pecho y la espalda.


Ni siquiera la ley

de gravedad tiene

lugar bajo aguas.


Me zambullo y silencio,

volcán de cera afuera

y bullicio.


Hay desequilibrio

entre acá y allá,

entre superficie y

profundidades.


Bajo el agua

todos los cuerpos:

son livianos

son brillosos

son hermosos

son.


Bajo el agua

la humanidad

no se matan

unos a otros


Y no hace falta

estar en la superficie

para respirar.


Jotapé (Julio 2012)

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[Micro-excursiones]  es un cuestionario que va en busca de escritores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida, del cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario en donde las preguntas no importan. El mérito y la inventiva corren por cuenta de los escritores.

[Autosemblanza]


Me llamo Ignacio Molina. Nací en Bahía Blanca pero desde hace veinte años vivo en Buenos Aires. No puedo creer haber cumplido treinta y seis la semana pasada; para mí esa siempre fue, y sigue siendo, una edad que tienen los señores. Me gusta mucho escribir y por suerte la mayoría de las cosas que hago tienen que ver con eso: escribo libros (los que más me gustan son Los estantes vacíos -cuentos-, Los modos de ganarse la vida -novela-, y El idioma que usan todos -poemas-); doy talleres de escritura, a veces hago periodismo, y gano un sueldo fijo trabajando de algo así como redactor publicitario. Soy bastante asceta, y supongo que mucho menos melancólico de lo que mis amigos, conocidos, e incluso lectores, deben creer. Tengo un hijo de casi seis años que se llama Fausto y me hace muy feliz. Aunque no soy híper sociable, disfruto de conocer y entablar relaciones con cierta clase de personas. No me gusta hablar de plata ni pensar en el futuro.

[Micro-excursiones]


1. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que empieces a escribir?
Ganas, tiempo y la mente despejada. O ya venir trabajando en un texto que me tenga entusiasmado; cuando pasa eso, entro en un estado en que mi cuerpo y mi cabeza liberan millones de endorfinas y lo único que quiero es ponerme a escribir.

2. ¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?
Holden Caulfield.

3. ¿Qué talento desearías tener?
Me gustaría tener oído musical, saber cantar, tocar bien la guitarra y componer canciones. En menor medida, jugar al fútbol o al básquet a nivel profesional. También me gustaría, sólo durante un tiempo, experimentar la capacidad de ganar mucha plata.

4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada?
Cuando cumplí quince años, mi papá me regaló una cajita de metal medio oxidada en cuyo interior había una moneda, un llavero y un banderín en miniatura. Esa podría ser una de mis posesiones más atesoradas. A mi papá se la había regalado mi abuelo, y a mi abuelo mi bisabuelo. En poco más de nueve años, cuando cumpla quince, se la voy a regalar a mi hijo.

5. ¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?
El egoísmo y la mezquindad, si nos remitimos a una de las acepciones de miseria del diccionario. En un sentido más amplio, la traición.

6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias más en los seres humanos?
La inteligencia, la honestidad, la lealtad, el sentido del humor, la amplitud de pensamientos y de criterio.

7. ¿Cuál es habitualmente tu estado mental?
Mi cabeza suele pendular, en promedio, entre el bienestar, la placidez, la expectativa, la ansiedad, la preocupación y la incomodidad. En los extremos de la estadística están la euforia, la angustia y la nostalgia. Por suerte estas últimas cosas son menos frecuentes. También suelo estar bastante en lo que se conoce como “la luna de Valencia”.

8. ¿Cuál es tu idea de felicidad?
No sé. Me parece que no tengo una idea de felicidad. ¿Dónde está la felicidad? Creo que hay muchas cosas que la rodean pero que no son exactamente la felicidad: por ejemplo, la alegría, la excitación, el frenesí, la satisfacción, la paz, el encantamiento. Todos esos son estados bastante fáciles de alcanzar. Pero la felicidad propiamente dicha es, para mí, algo efímero, volátil y mucho más difícil de conseguir, algo que a veces llega e intento retener pero que enseguida se me escapa como agua entre los dedos.

9. ¿Cuál es tu mayor miedo?
Les tengo mucho miedo al paso del tiempo y a la vejez.

10. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz?
Supongo que los momentos más felices los habré pasado haciendo cosas con mi hijo. Esas son las situaciones más concretas y tangibles de felicidad. Con respecto a las otras, tengo un grave problema: suelo valorar a los momentos felices mucho tiempo después de que pasaron y no mientras los estoy viviendo. Uno de los últimos momentos de felicidad que recuerdo es cuando estaba en la recta final de la escritura de una novela que va a publicarse el año que viene. También me acuerdo de otros, pero son más íntimos y no voy a contarlos acá.

11. ¿Qué libro que hayas leído te hubiera gustado escribir?
Cada vez que leo un libro que me gusta mucho pienso que me hubiera gustado escribirlo a mí. De adolescente o más joven eso me pasaba con más intensidad y me generaba una envidia bastante insana. Creo que el primer libro con el que me pasó eso fue con El cazador oculto, de Salinger.

12. ¿Cuál es el peor libro de la última década?
No sé. Cuando un libro no me gusta lo abandono enseguida. Por eso no llego a darme cuenta de cuán malo me resulta en realidad.

13. ¿Qué texto (cuento, libro o nota periodística) no volverías a publicar? ¿Por qué?
Hace tres años escribí un libro por encargo sobre la temática “tribus urbanas”. Estaba mal  económicamente y acepté sin dudarlo cuando me lo ofrecieron; la cantidad de plata que me pagaban no era demasiada pero en ese momento me venía muy bien. Y si bien el libro tiene un par de capítulos que me gustan, creo que el resultado global no fue bueno, no me dejó contento, no me representa. Supongo que si me lo propusieran hoy, lo tomaría con menos urgencia y más responsabilidad o, en el caso de no sentirme cómodo, directamente lo rechazaría. También hay algunas notas que escribí para la revista Noticias que hubiese preferido firmar con seudónimo pero que tampoco estaban tan mal. El trabajo, mientras sea hecho con honestidad, siempre dignifica.

14. ¿Qué disco te hace sonreír?
Muchos. Ahora pienso en uno que estuve escuchando esta mañana: London Calling, de The Clash.

15. Si sufrimos un ataque de Godzila y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o un músico, ¿a quién salvarías?
En este momento se me ocurren dos. Uno es Sergio Rotman; todavía le quedarían varios años para seguir componiendo e interpretando canciones y discos tan geniales como los que viene haciendo con Cienfuegos, Los Sedantes y El Siempreterno. También salvaría a Eugenia Brusa, cantante de Les Mentettes y de Brusa y los Bombones de Murano. Tiene una voz que enamora y un modo de cantar que hipnotiza (o una voz que hipnotiza y un modo de cantar que enamora, no sé distinguir). Ojalá nunca deje de hacerlo.

16. Si después de muerto volvés convertido en zombie ¿a quién morderías primero?
A nadie. Asustaría un poco a los que se me crucen pero enseguida los dejaría tranquilos.

17. En tu última obra ¿encontraste la palabra justa para decir lo que querías?
En algunas páginas creo que sí.

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