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 [Micro-excursiones] es un cuestionario que va en busca de músicos y compositores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida, del cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario donde las preguntas no importan. El merito y la inventiva corre por cuenta de los músicos.


[Mini-Bio o Auto-semblanza]

Soy músico y escritor. Escribo, compongo y canto en castellano y en francés. Tengo 5 discos y 6 libros editados. Viví 6 años en París, hace casi 5 que volví aquí. Soy un devoto de la canción y produzco o coproduzco musicalmente mis propios discos. Intento ser siempre recto y nunca ser injusto, nunca devolver mal por bien. Mi chica dice que soy demasiado transparente. Creo que hay unas dosis de sabiduría metidas en alguna parte de mi cabeza, pero no siempre soy capaz de utilizarlas como debería para llevar adelante mi propia vida, En algún momento creía más que nada en el deber o en el destino; ahora creo en hacer lo que tengo ganas, y en que las decisiones correctas se toman casi solas, en algún sueño o de manera inconsciente.


1. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que empieces a componer?
Tener una emoción muy fuerte o tiempo que perder.

2. ¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?
Tintín.

3. ¿Qué talento desearías tener?
Tomar decisiones sin dudar.

4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada?
Mi guitarra acústica canadiense marca Norman.

5. ¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?
Aprovecharse de la debilidad ajena.

6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias más en los seres humanos?
Que pueda confiarse en ellos.

7.¿Cuál es habitualmente tu estado mental?
Sereno aunque un tanto disperso.

8. ¿Cuál es tu idea de felicidad?
Amar y ser amado. Que mis canciones y mis escritos encuentren su público. No vivir en vano.

9. ¿Cuál es tu mayor miedo?
Cometer un error mortal que lo arruine todo para siempre.

10. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz?
Verano 2011, San Martín de los Andes. O en mi infancia.

11. ¿Qué canción que hayas escuchado últimamente te hubiera gustado componerla vos?
“Los muertos”, de Acorazado Potemkin.

12. ¿Qué canción que hayas incluido en un disco o interpretado en vivo no volverías a tocar? ¿Por qué?
Todas las que compuse antes de 1992. Porque ya no creo que sumergirme en el dolor más sórdido y la fragilidad más absoluta sea una gran idea.

13. ¿Cuál es el peor disco de la última década?
La competencia es demasiada como para poder decidir.

14. ¿Qué libro te hace sonreír?
“Aventuras de un cadáver”, de Stevenson.

15. Si sufrimos un ataque de Godzilla y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o músico, ¿a quién salvarías?
A Leonard Cohen.

16. Si después de muertx volvés convertidx en zombie ¿a quién morderías primero?
A toda la familia Le Pen.

17. En tu último disco ¿encontraste la forma justa de expresar lo que querías?
Sí, pero cada nuevo disco es un nuevo universo y una nueva batalla.


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Traducción de Daniel Rojas Pachas



[Los pulmones del mundo]

árboles, árboles, árboles, amo esos árboles
son más que raíces y hojas
toman el veneno de la brisa
y nos dan el aire que respiramos
y nos dan el aire que respiramos



[Evidentemente pueblo gallina]

los jodidos polis están jodidamente emocionados
para jodidamente mantener todo jodidamente limpio
el jodido comisario es un jodido cabrón
que jodidamente dibuja un jodido corte
sobre la jodida diversión y los jodidos juegos
los jodidos chicos a los que jodidamente culpa
no pueden ser jodidamente hallados
en ninguna parte de pueblo gallina

la jodida escena es jodidamente triste
las jodidas noticias son jodidamente malas
la jodida hierba es jodido pasto
las jodidas anfetas son jodida espuma
los jodidos compadres son jodidamente estúpidos
no me hagas reír, joder
duele jodidamente mirar alrededor 
de cualquier sitio en pueblo gallina

el jodido tren está jodidamente atrasado
jodidamente esperas, jodidamente esperas
estas jodidamente perdido y jodidamente te encuentras
estancado en este jodido pueblo gallina

la jodida vista es jodidamente asquerosa
por jodidas millas y jodidas millas
los jodidos bebes lloran jodidamente
las jodidas flores mueren jodidamente
la jodida comida es una jodida mugre
las jodidas tuberías están jodidamente jodidas
la jodida combinación de colores es jodidamente marrón
en cualquier sitio en pueblo ganilla

los jodidos pubs son jodidamente aburridos
los jodidos clubs están jodidamente llenos
de jodidos chicos y jodidas chicas
con jodido asesinato en sus ojos
un jodido tío es jodidamente apuñalado
mientras espera un jodido taxi
quédate jodido en tu jodida casa
los jodidos vecinos se quejan jodidamente 
mantén la jodida bulla al mínimo
esto es el jodido pueblo gallina

el jodido tren está jodidamente atrasado
jodidamente esperas, jodidamente esperas
estas jodidamente perdido y jodidamente te encuentras
estancado en este jodido pueblo gallina

las jodidas tortas están jodidamente rancias
las jodidas papas están jodidamente frías
la jodida cerveza está jodidamente aguada
las jodidas casas tienen jodidas ratas
los jodidos relojes están jodidamente mal
los jodidos días son jodidamente largos
esto te pone jodidamente depresivo
evidentemente pueblo gallina.


[Hombre de acción]


dale cicatrices y caqui para vestir
quítale las bolas, el irá donde sea
no opina, no se atreve
la muerte acecha, no teme
bolas fuera, no le importa
tíos cuídense del hombre de acción

el puede ba-ba-ba-lear- ackrington , bombardear berlín
reducir tu auto a una pila de lata
la guerra paga – qué más – ganar
piel herida no significa nada para él
granada humana sin seguro
ese es él, hombre de acción

una quijada con la delgada hendidura de Kirk Douglas 
escuadrón!!!! por la sangrante izquierda
no grites es sordo
excitado de amores con la idea de matar
cuidado con la ira del hombre carente de…
el hombre de acción no tiene planes de matrimonio


[Sobre el autor]



                                                 wikipedia

[Sobre el traductor]

Daniel Rojas Pachas (Lima, 1983) Escritor, Magíster en Ciencias de la Comunicación y Profesor de Literatura egresado de la Universidad de Tarapacá. Reside en Arica-Chile donde ejerce la docencia Universitaria Actualmente edita la Revista Literaria virtual y Editorial impresa Cinosargo. Ha publicado el poemario Gramma en el 2009 con Ediciones Cinosargo, en investigación ha publicado Realidades Dialogantes, ensayo por el cual fue beneficiado el 2008 con el fondo nacional de fomento del libro que otorga el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile. Actualmente sus publicaciones aparecen periódicamente en revistas literarias nacionales e internacionales, en la Linterna de Papel del Mercurio de Antofagasta y ha sido seleccionado para formar parte de numerosas selecciones de poesía, se destacan la Antología Poética 2009, ediciones Jaguar de México y el libro Mi país es un Zombie (Editorial Casamanita - México). Ha participado como ponente en importantes congresos en Perú, Bolivia, Argentina y Chile entre los cuales se destacan el JALLA, SOCHEL y CONELIT y en encuentros internacionales de poesía como La Colectiva (Perú 2010) y El Vértigo de los Aires (México 2011). Además ha sido beneficiado con la beca de perfeccionamiento, modalidad apoyo a tesis de postgrado en Chile o el extranjero 2010 del fondo del libro a fin de realizar su investigación sobre la novela Ariqueña: Proyección y recepción dentro del canon nacional. El 2011 publica con Groenlandia (España) su poemario Carne, este título tiene una segunda edición impresa a través de Cinosargo. Su obra poética ha sido traducida al inglés y búlgaro. El 2012, traduce el libro Morgue y otros poemas de Gottfried Benn, Ediciones Literal de México publica su tercer libro de poesía SOMA y Ediciones Orem de Trujillo-Perú edita su cuarto poemario Cristo Barroco.

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Por Nadia Sol 

Cazador, cazador, 
quién te esperará bajo el sol…
j.g.


Kris Tate

Ayer la niebla en el bosque. Hoy la niebla en la garganta. No hay tecito que calme esta tos, este aullido. Ansiedad de verano. De verde bajo el sol. De naranjas floreciendo del árbol. De naranja tibio de lona de pelopincho cediendo nuestros encuentros acuáticos. Nocturnos.

Viaje a los viajes en bicicleta. Yo agarradita a tu cintura. 
Los edificios del conurbano gritándole a nuestros gestos.

De entre el blanco abrumado salió una pelota de básquet, fue a parar al medio del arco. La niebla bajó de los árboles del bosque. Los lobos llevaban sus camisetas de fútbol atadas a las patas. La cancha era un frezeer. Blanco colmillo, blanco por la niebla.

Ansias de verano, de sol sobre el asfalto, de peces en tu patio. 
La primera desnudez, blanco por la luna, celeste agua, amarillo por tu pelo. 

Los árboles de invierno hieren al cielo, sus ramas más altas dejan rayones sobre el naranja atardecer. El sol va a dormir al bosque. 

La cancha, ansias de verano, tu pelopincho. 
Un aullido oscurece la niebla.


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por Gabriel Torrelles

Amanda Mocci
Era un buen día para quedarse en casa con todas las cortinas echadas viendo todas las cucarachas que siempre ves de noche con las patas arriba moviéndose como versos sin escribir. El sol era lo de menos si mantenías los ojos entrecerrados y el volumen de tu respiración bajo.
Encendiste el ordenador y escribiste un par de saludos sin ganas. Aspiraste los cigarrillos engurruñados que todavía cuidabas con recelo tras tu última resolución de no volver a fumar. Sudaste frío aunque te morías de calor. Te relamiste los labios recordando la última vez que besaste aquellos labios perlados que de vez en cuando se posaban en tu pecho cuando tenías suerte.
Levantaste el teléfono y hablaste con los cinco amigos con los que querías hablar desde hace tiempo y que no llamabas por pereza. Viste algún que otro buen video en MTV, pero no fue la mayoría. No apagaste tu teléfono móvil porque querías ver si se caía de la mesa cada vez que vibraba. Rezaste algunas oraciones que consideraste verdaderas después de mucho tiempo.
Te duchaste y decidiste quedarte desnudo para dejar las huellas un rato de tus pies marcadas en el piso de madera oscura.
Quisiste aprender a bailar pero volviste a convencerte de que tienes dos pies izquierdos.
Esperaste un poco antes de abrir el refrigerador y ver la botella de vino viejo que no pudiste beber cuando quisiste.
Te caíste y no te levantaste.
Apagaste todo menos tu ipod.
Y escuchaste la suave voz de Emily Haines susurrando “If you find me, hide me, I don’t know where I’ve been/ When you phone me tell me everything I did/ If I’m sorry you lost me you’d better make it quick/ Cause this call costs a fortune and it’s late where you live/ It’s late where you live”.
Te pareció una historia vieja. En tal caso, no una historia por la que puedes atiborrarte de pastillas ahora como antes. El dolor es el mismo, eso sí. Así de grave, así de denso. Como el día aquel cuando no te quisiste parar hasta que hiciste tus maletas y volaste durante horas a otro continente sin darle explicaciones a nadie, para sentir que también viajabas en el tiempo a encontrarte con lo que fuera que te estuviera esperando.
Siete años después de la sobredosis que sólo un reducido grupo de personas conoce y el intento de arrojarte a un coche para experimentar el golpe seco que te dejaría temblando en el asfalto, entre la vida y la muerte, vuelves a tener las mismas dudas que te hicieron dejar de usar medios insólitos para quitarle el velo a las mentiras del mundo y la TV.
¿Será que después de todo sigues allí con los ojos entrecerrados, la cara ensangrentada, entre los vivos y los muertos?
¿Será que la transición nunca es tan rápida como se cuenta? ¿Qué siempre quedamos flotando y sin respuestas, ya sea porque no estás haciendo las preguntas correctas o porque la mágica respuesta que esperas en realidad no existe?
Era un buen día para quedarse en casa preguntándote eso, un buen día para no despedirse y ver si el mundo milagrosamente gira hacia otro lado, donde no hace falta dinero, ni un techo donde vivir, ni el amor que te empeñas en conseguir.
Por eso no llamaste a mamá ni a papá ni a tu chica y tampoco dijiste nada a tus amigos, de los que únicamente querías preservar sus voces para reconocerlos cuando todas las luces estén apagadas y tú puedas escucharlos pero ellos no a ti.
Aunque grites, te has quedado mudo.
Era un buen día para quedarse en casa y vestirte de nuevo y pensar hasta que te doliera la cabeza.
Pero llegarías a la misma conclusión de siempre.
Nunca te dirán nada, importa bien poco cuánto preguntes.
Era un buen día para arrojarte por la ventana y viajar a un futuro donde nadie te conocerá pero te sentirás igual que ahora.
Un buen día para sentirte feliz lejos de los vivos viendo el último cuadro que pintaste, con ella en technicolor, diciéndote cuánto te extrañará cuando, por fin, la vuelvas a encontrar.
El día de tu muerte fue un día maravilloso.

(Octubre 2007, aquí)



[Sobre el autor]

Gabriel Torrelles (Caracas, 1978) es periodista y escritor. Cursó estudios de Comunicación Social en Caracas y Creación Literaria y Humanidades Contemponáneas en Madrid. Ha publicado cuentos en la revista española El Nido del Escorpión y en las antologías Sexo a 62 manos (2008) y Tiempos de Ciudad (2010), fue ponente de la III Semana de la Nueva Narrativa Urbana y autor de la novela Peor que tú (2008). Colaborador en distintos medios, director editorial de unos y fundador de otros, semanalmente firma la columna #postdata en la revista Dominical del diario Últimas Noticias y en la actualidad prepara su segunda novela mientras comienza a dirigir algunas cosas y escribe sobre el futuro en su blog.

[Contacto]

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Ataque de poesía pánica
Big Bang Gladesh
Gang Bang Gladesh

Tsunami de 32 bits
de Konami

Te voy a poner
los puntos suspensivos
...
y vos pensá después
lo que quieras

Quiero penetrar
tu orto doxia

Dicen que soy versero
que escribo cosas
muy raras y locas

Puede ser
a veces me engancho
a la red wi fi
del infinito