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Con estreno reciente, “Juntos para siempre” es una película en la que su director, Pablo Solarz, hace gala de su muy bien logrado oficio de guionista mirándose el ombligo. Es una comedia clásica, sencilla, lineal y poco asfixiante.

Por Maria Eugenia Vidal

El director padece ciertos temas y quiso reflexionar con la sátira romántica de tono oscuro y cómico, de destino negativo y tratamiento ácido, que se propone hurgar, con humor, en la mezquindad humana, en el miedo a lo que sentimos de verdad, en la desesperación que nos produce la idea de quedarnos solos por un rato y que nos lleva, literalmente, a pelear toda la vida para mantenernos juntos para siempre. Este es el debut como director de Solarz, antes conocido como guionista de Carlos Sorín y Juan Taratuto, y su incursión tras la cámara no deja dudas de sus avances.

Juntos... es una sátira romántica. Por el camino de las relaciones de pareja transita la ópera prima de Pablo Solarz.

Y así ocurre con Juntos para siempre, que, si bien es una comedia, tiene tintes trágicos en su tramo final. Tiene como figuras centrales a Peto Menahem, Malena Solda, Florencia Peña, Mirta Busnelli, Sergio Boris, Luis Luque y Silvia Kutica, y fue recibida con aplausos en la última edición de la muestra Pantalla Pinamar.

Pablo Solarz, responsable de los libros de películas como "Historias mínimas", "Un novio para mi mujer" y "¿Quién dijo que es fácil?", estrenó “Juntos para siempre”, su primera película como director, a la que definió como "una sátira romántica que invita a reflexionar sobre las relaciones humanas". Aborda la historia de un guionista de cine que se separa de su mujer y la remplaza por otra, sin detenerse a hacer un duelo ni permitirse sufrir, mientras su depresiva madre le revela secretos dolorosos de su infancia.

Juntos para siempre es bien distinta a otras comedias románticas. Contrariamente a lo que opinan algunos críticos, me resultó una película muy interesante.

"Lo tiramos y ya está, en qué pareja con varios años de estar juntos no sucede algo así", es la respuesta más o menos inmediata que se le ocurre decir al muchacho, a su asombrada y sollozante mujer, cuando ambos deciden sacar un sillón a la calle porque su mujer le confiesa que hizo el amor con su vecino en ese mismo sillón. Según la trama, Javier Gross es un guionista de suerte dispar, con películas buenas y otras no tanto, pero, en la mayoría de los casos, películas que forman parte de su vida cotidiana.

Gross, el protagonista de Juntos para siempre, es como Solarz, un guionista que se inventa historias para evadirse de la realidad, una realidad que se niega sistemáticamente a admitir. La edición 2011 de la muestra del Encuentro de Cine Argentino-Europeo “Pantalla Pinamar” fue inaugurada el 5 de marzo con la proyección de este largometraje.

Durante la rueda de prensa el actor protagonista dio muestra cabal del trabajo consciente que él y el director hicieron en la construcción de ese personaje pusilánime y por momentos oscuro sobre el que se centra la trama de Juntos para siempre. Y contó que, aunque recién en 2009 “pintó el cine”, la idea de incursionar en el séptimo arte rondaba su cabeza desde hace tiempo y empezó a tramar la película con Pablo Solarz hace seis años.


Ficha técnica:

JUNTOS PARA SIEMPRE

Argentina, 2011

Dirección y guión: Pablo Solarz.

Fotografía: Rodrigo Pulpeiro.

Música: Nicolás Diab.

Intérpretes: Peto Menahem, Malena Solda, Florencia Peña, Mirta Busnelli, Luis Luque, Silvia Kutica, Marta Lubos

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Nahuel Moure

"Hung up atende " - Digital Art

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Voy a escribir las notas de un vals en el pliegue lampiño de mis erecciones.

En el pentagrama de estas caderas, punzaré el bisturí humedecido en tinta asiática, que la alquimia habrá de convertir en sangre para que choree por los muslos tensos de corretear en el lodo / para manchar con lujuria, los colchones de los espantados.

Ya está decidido.

Que vengan los luthiers y las orquestas de cámara, a linchar mi espalda con la fusta furiosa de la incorrección. Que vengan a decirme que no puedo / ejecutar las armonías imperfectas del apetito.

Utilizaré la ira de mi ignorancia musical para hacer sonar las cuerdas, los bronces sucios de este amor, que no solo desafina el griterío de los fachos, sino también de aquellos preocupados por las teorías que acicalan nuestros cuerpos con la diversidad colorinche de una banderíta que me niego a sostener.

Con el bajo vientre inflamado, clamaré misericordia. No solo a los eclesiásticos abusadores, que esconden sus pulsiones bajo sotanas y sotanas de lienzo oscuro, sino también a los teóricos de la avidez, a los carnívoros del empalme, aquellos que publican ensayos en torno al contoneo de estos flancos; esos que no nos dignamos a leer, porque todo academismo se agota en la baba espesa de nuestro aullido.

Este tipo harto de darle marco teórico al discurrir del semen, en las sábanas que no nos importa haber elegido o heredado de genes emputecidos de otros insaciables, declara:

no ser hombre

ni gay

ni queer

ni marica

ni macho

ni "x"

ni "e"

Mientras arranco los primeros ronroneos
de un violín que apenas
si he aprendido a tomar entre mis manos,  
este cuerpo
este gajo de piel transpirada
este deseoso sin hipótesis,
ni jirón desprendido de un arco íris que solo provoca la lluvia
se declara
absoluto monarca de sus vibraciones y sus espasmos.

Y si para que quede claro
debo ponerlo en el empedrado escandaloso del muro
donde otros estampan su amor en aerosoles
expondré mis tactos enmudecidos
al bullicioso ladrido de la intemperie.
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Colectivo Semilla nació en 2008 con la publicación de “Esto no es una revista literaria”. Nuestra premisa fue desde un principio permeabilizar los circuitos culturales, generar espacios, alentar producciones y compartir material literario. 

Editamos la revista: Lorena Curruhinca y Gerónimo Unibaso.

Tenemos una periodicidad estacional (cuando se puede), cada número trae consigo tres plaquettes de poesía.

Nuestro proyecto tiene alma de guerrilla, hacemos tiradas pequeñas que se repiten apenas agotan, cobramos los ejemplares casi al costo. Las plaquettes de poesía que acompañan cada revista no tienen una poética común. Publicamos cuentos, pequeños ensayos y reseñas. Tratamos de seguir el criterio editorial de Marianne Moore: una cosa debe tener “intensidad” para ser publicada; hay que sentir el gusto por las cosas; encontrar lo que a uno le interesa: no importa que parezca heterogéneo, sino encontrar ahí la tensión.
Tenemos en claro que sólo con papel no se puede llegar lejos, por eso organizamos presentaciones de la revista, lecturas y la Feria de Editoriales Autogestionadas  -junto a Diego Rosake, editor de Hemisferio Derecho-: donde queremos generar intercambio y discusión.





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Dale,
vos seguí escribiendo poesía
que mientras tanto
yo te miro las tetas