(acrílico s/papel 46x32 cm)
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En qué dios creer
mientras dura el temporal
y se arremolinan las dudas
los cimientos
y vienen a impedir el abrazo
los déspotas de antaño, disfrazados
otra vez
de señores con conciencia de clase
que sus impuestos eximen
en las Fundaciones donde lucran la miseria
el frío
y las zapatillas de los otros
siempre los otros.
A qué deidad rogarle
las costuras de esos gajos
por donde se filtran los arroyos
y las mugres
en la foto de campaña
donde
la sonrisa límpida del candidato contrasta
con el amarronado
sepia porno/miserable del afiche.
Cuánto rezo idólatra habrá que escupir en los muros
para que alguien oiga el grito sesgado por los terraplenes
que impiden ver
el otro lado de la porfía
y salgan los cuerpos de los que no están
a reclamarle a las señoras indignadas de Barrio Norte
por tanto silencio cómplice
tanto silencio cobarde
tanto silencio atroz
que se expandía como un eco macabro
mientras las vedettes de turno
bailaban la danza del no me importa
en las luminosas marquesinas de la Capital.
A qué virgencita desatacosas deberé elevar
esta plegaria que implora
un respiro
un poco de luz,
en medio de tanta sombra siniestra
o qué hacer
con esta necesidad imperiosa
de abrazarme a la esperanza cristiana
en la contradicción
entre
el ateísmo de mi troska concepción del mundo
y mi necesidad de fe
con la que he salido a incinerar las cruces
los rosarios
las estampitas
y el manto sagrado de esas iglesias brasileras
que compré incrédulo
a través de un call center de capitales europeos
cuando necesitaba
como ahora,
algo en que creer.
Qué haré entonces
con los recuerdos de mi niñez ficticia
en la que me escapaba al cine, a verle el bulto a Warren Beatty,
en la versión cinemascope de Dick Tracy
y soñaba con ser,
la homologada reina del pop y la diversidad sexual.
Qué hacer,
con el anagrama de mi nombre
que ni siquiera sé si es mío
o es parte
de la nomenclatura perversa del fusil
y la histeria de clase media que blande
sus cacerolas Essen y sus cucharas de madera lustrosa
al son del agujereo de sus arcas extranjerizadas.
Y si no encuentro dios que
pueda descifrar los enigmas
en torno al perverso estado de las cosas,
qué haré con este remolino
con el enrulado devenir de la tristeza,
con la congoja que aprieta, pero también
Oh Contradicción!
Libera.
En qué creeré ahora
que ha estallado el temporal.
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| un poco más de
malgieri,
poesía
Caminante del cielo ilumina con las melodías galácticas de su disco Ver Da
Por Joel Vargas
“Hace much
o, mucho tiempo, en una galaxia muy lejana…” Pablo Dameli grabó como un jedi solitario Las nubes son solo una excusa (2005). Su guitarra solitaria sonó matizada con sintetizadores en ese disco debut, pero en Ver Da (2010) ya no está más solo. Encontró su compañero de aventuras, un tocayo, Pablo Casal, que con su flauta traversa adorna los viajes filosóficos que propone Dameli.El disco de Caminante del cielo desde el vamos presenta dos planetas dentro de una misma galaxia. En el primero se perciben temas instrumentales que podrían ser la banda sonora de la guerra de las estrellas, como en “Recuerdo”, “Mintril” y “Reciclamente” donde la guitarra viaja en una nave cósmica que parece piloteada por John Frusciante y George Harrison acompañados por máquinas locas que crean robóticas canciones. Un trip oriental y acido.
En el segundo mundo la voz de Dameli se encuentra despojada y es acompañada generalmente por una guitarra acústica generando un clima más introspectivo, un acercamiento al lado de la luz de la fuerza. Las letras son invitaciones a caminar descalzo, a flotar y están plagadas de mensajes optimistas como en “Ring”: “Ahora que ves la luz se hace fácil el camino.” En “Llevasme” sutiles guitarras son inmersas en una lluvia de cajón peruano y en “Espontaneamisadelterror” el lado oscuro de la fuerza parece decir presente con unos teclados endemoniados reciclados de la calle.
"Inevitable" merece un párrafo aparte, es uno de los puntos más alto del disco, una melodía envolvente y un armado preciso de la canción dan a luz un tema simple y conmovedor: “su capacidad de sonreír en invierno, su capacidad de amarte, inocentemente comandando por la ley, inevitable.” Sensibilidad extrema.
Hoy en día los “Pablos” ya no están más solos, Nahuel Vergani en flauta traversa, y Matías Gossis en cajón peruano se les unieron para presentar Ver Da por todos los puntos del universo. Pequeños padawans, vayan a ver en vivo a Caminante del Cielo y que la fuerza los acompañe.
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| un poco más de
caminante,
Joel,
sonido
IIIexacto decirse
de la piedra que sólo brilla su callar
qué sabe mi sombra del sol?
qué sabe de mí
mi memoria?
dónde, cuándo, cómo:
una boca cerrándose alrededor de la luz? ¿unos dedos
acorralan el viento
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| un poco más de
cristian,
Omar,
poesía
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| un poco más de
damboriana,
Visuales
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