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«De todo el algodón hay sólo una hebra.
La urdimbre y la trama, la púa de la lanzadera del tejedor,
la lanzadera, la textura de las telas, las zapatillas de algodón
y las madejas de hilo;
a todas se las conoce por su respectivo nombre
y todas pertenecen a su respectivo lugar.
Pero hay una sola hebra de hilado».


Bulleh Shah (1680-1758)




Estas páginas se me han hecho singularmente difíciles. El pedido de La Tribu de escribir algo para sus veinte años ha coincidido con una etapa aguda de la crisis global, y con otra de la misma índole en lo personal. Así pues, el borrador de este texto ha tenido idas y vueltas, decenas de redacciones, correcciones, supresiones. Se supone que el autor no debería comenzar un texto justificándose (aunque todo lo que escribimos es, en última instancia, para justificarnos), pero aprovecho la libertad de pluma, o más bien de tecla, que me han concedido para iniciar esta historia del modo que lo siento y no del que las convenciones generales aprueban. Coincide también, más o menos, con el 33 aniversario del golpe de estado del 24 de marzo de 1976 que para quienes somos contemporáneos de los hechos que se recuerdan tiene, por esos extraños ritos de las fechas, una carga adicional. Mi propósito era difícil y sólo vos, que estas leyendo el resultado, podrás saber si lo he logrado. ¿Cómo intentar un Zeitgeist de lo que sucede en el complejo marco de las relaciones entre nuestra sociedad humana, el conocimiento que creamos y la tecnología que producimos, en el restringido marco de un artículo para una obra colectiva? ¿Cómo hacerlo si aún no tenemos una síntesis adecuada, si no podemos observar la historia en la que estamos inmersos con las ventajas de un potencial distanciamiento en el tiempo o en el espacio?
Mi ánimo está mucho más para cartas de amor que se arrojan con botellas al mar que para un ensayo. Así que apelo a tu indulgencia, lectora, para con el tono de este texto; y si se te ocurre leerlo como una declaración de amor hacia la libertad, el autor se sentirá satisfecho


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Lucas Tolaba
lucas.-t@hotmail.com
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Es claro el vuelo.El origen de esta elevacion es nublado.
Parece que me atan en el aire y yo me desato con una facilidad increible.
Las voces se oyen de igual manera tanto en el aire como en la tierra.
Entre la tierra y yo, un cementerio de llaves.
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Woyzeck es la tercera obra de Georg Büchner. Al igual que La muerte de Danton, se inspira en un antecedente histórico, el informe forense de J.C.A. Clarus sobre un individuo que había sido condenado a muerte, y cuyo caso había despertado un acalorado debate jurídico-médico acerca de la responsabilidad del reo en un crimen.

por Maria Eugenia Vidal

Woyzeck es humilde, bondadoso, muy sumiso, no comparte la ética de la forma de vida establecida, por lo que es un marginado. Resulta un verdadero hallazgo la construcción de la atmósfera futurista que crea la puesta en escena, en donde la sociedad, más que un entramado de relaciones, aparece como una máquina social infernal, aplastante, en donde cada pieza contribuye al funcionamiento del todo.

Büchner recrea el episodio y cuenta la historia de Friedrich Woyzeck, un soldado raso que hace trabajos extras para un capitán y se entrega a los experimentos perversos de un médico, para mantener a Margarita, su amante, y al hijo ilegítimo que ha tenido con ella. El acompañamiento de la historia es un intenso trabajo en el aspecto sonoro, que incluye musicalización y una serie de intervenciones cantadas a cargo de las mujeres-coro.

La gran problemática del sometimiento a órdenes impuestas de manera tirana y predeterminada gira en torno a Friedrich Johann Woyzeck, haciéndolo pensar, inquietarse, cuestionarse aspectos que son fácilmente transferibles a los parámetros, según los cuales, se rige la vida en sociedad de hoy. Es nada más que un cuerpo que cada día habrá de pelear por lo elemental, y que cada día será humillado.

Woyzeck no busca un lugar en el mundo, no lucha contra el doctor y el capitán que lo utilizan y lo humillan diariamente, busca abrirse paso entre ellos y encontrar un camino que le permita encontrar su propia identidad. Georg Büchner logra que un paria alcance la envergadura trágica de los héroes griegos o de los reyes shakespeareanos.

Gonzalo Facundo López es el autor de esta versión sobre la explotación y la frustración del soldado Woyzeck: un ex soldado y barbero de baja clase social que, el 3 de junio de 1821, apuñaló hasta matar a la mujer con la que vivía.

La torpeza de la lengua de Woyzeck lo separa de nosotros y del mundo, como lo vuelve un extraño frente a sí mismo. Es un soldado que vive despreciado bajo las órdenes de sus superiores, una situación que lo conducirá a cometer un terrible crimen con su pareja.

Basada en la historia real de Friedrich Johann Woyzeck y considerada precursora del estilo expresionista alemán, Woyzeck trata los efectos deshumanizadores que tienen un doctor, una mujer y los militares en la vida de un joven soldado.

A mí me gustó y, como supongo que el autor y los responsables de la puesta en escena pretendían, me ha hecho pensar sobre el fondo de la historia del pobre soldado Woyzeck.


[Ficha técnico-artística]
Autoría: Georg Büchner
Adaptación: Gonzalo Facundo López
Actuan: Exequiel Abreu, Paola Cappellari, Celina Contín, Mariano Karamanian, Ariel Mele, Alejandra Mikulan, Paloma Santos, María Viau
Asistente de producción: Alejandra Mikulan
Asistencia de dirección: Victoria Casellas
Dirección general: Gonzalo Facundo López
Web: http://www.woyzeckteatro.blogspot.com

[Funciones]
DELBORDE ESPACIO TEATRAL
Chile 630
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 4300-6201
Web: http://www.delborde.com.ar
Entrada: $ 50,00 y $ 30,00 - Sábado - 23:30 hs
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por Noelia Villarreal
TODO HACE RUIDO


A veces recuerdo

el primer deseo:

irme lejos

a un lugar que sea natural.

Creo en los ritmos tristes de la ruta

en las pequeñas fábulas

al costado del camino

en el verano atemporal 

que vive en mi cabeza.

Mantuve el amor

cuidadosamente:

lo que antes

me hacía reír

ahora me hace llorar.

Siempre es así

lo que no llora de un lado

llora del otro.

Me gusta ir al río

sentir el orden invisible

lo hermoso y putrefacto del puerto.





MILITANCIA


Estoy a favor de cualquier cosa

que me haga pasar la noche.

La actitud que tomemos será crucial

para sobrellevar este clima de fin de época.





SÍNDROME DEL CANTAUTOR


Siempre veo arañas por todos lados

bichos que están trepando

bichos que están comiendo a otros bichos

bichos que después dan la vuelta carnero

y mueren en cámara lenta.


Ayer estaba triste y me explicaron

que tengo el síndrome del cantautor:

el pibito con la guitarra

el pibito con los poemas

el pibito que se emborracha

y que viva, que viva la revolución.


Empiezo a leer los poemas

como quien desarma un juguete

para ver qué tiene adentro.





ALTAS HORAS


Todo lo que viene de la mirada está envenenado,

lo explicó un borracho una vez.

Sería hermoso coger

con alguien que nunca escuchaste

con alguien que nunca viste.



[Sobre la autora]

Jimena Arnolfi es periodista, guionista y escribe poesía. Publica sus poemas en su blog  y en breve publicará su primer poemario en papel. Actualmente escribe para Miradas al Sur. Su twitter: @enquimera