«De todo el algodón hay sólo una hebra.
La urdimbre y la trama, la púa de la lanzadera del tejedor,
la lanzadera, la textura de las telas, las zapatillas de algodón
y las madejas de hilo;
a todas se las conoce por su respectivo nombre
y todas pertenecen a su respectivo lugar.
Pero hay una sola hebra de hilado».
La urdimbre y la trama, la púa de la lanzadera del tejedor,
la lanzadera, la textura de las telas, las zapatillas de algodón
y las madejas de hilo;
a todas se las conoce por su respectivo nombre
y todas pertenecen a su respectivo lugar.
Pero hay una sola hebra de hilado».
Bulleh Shah (1680-1758)
Estas páginas se me han hecho singularmente difíciles. El pedido de La Tribu de escribir algo para sus veinte años ha coincidido con una etapa aguda de la crisis global, y con otra de la misma índole en lo personal. Así pues, el borrador de este texto ha tenido idas y vueltas, decenas de redacciones, correcciones, supresiones. Se supone que el autor no debería comenzar un texto justificándose (aunque todo lo que escribimos es, en última instancia, para justificarnos), pero aprovecho la libertad de pluma, o más bien de tecla, que me han concedido para iniciar esta historia del modo que lo siento y no del que las convenciones generales aprueban. Coincide también, más o menos, con el 33 aniversario del golpe de estado del 24 de marzo de 1976 que para quienes somos contemporáneos de los hechos que se recuerdan tiene, por esos extraños ritos de las fechas, una carga adicional. Mi propósito era difícil y sólo vos, que estas leyendo el resultado, podrás saber si lo he logrado. ¿Cómo intentar un Zeitgeist de lo que sucede en el complejo marco de las relaciones entre nuestra sociedad humana, el conocimiento que creamos y la tecnología que producimos, en el restringido marco de un artículo para una obra colectiva? ¿Cómo hacerlo si aún no tenemos una síntesis adecuada, si no podemos observar la historia en la que estamos inmersos con las ventajas de un potencial distanciamiento en el tiempo o en el espacio?
Mi ánimo está mucho más para cartas de amor que se arrojan con botellas al mar que para un ensayo. Así que apelo a tu indulgencia, lectora, para con el tono de este texto; y si se te ocurre leerlo como una declaración de amor hacia la libertad, el autor se sentirá satisfecho
Mi ánimo está mucho más para cartas de amor que se arrojan con botellas al mar que para un ensayo. Así que apelo a tu indulgencia, lectora, para con el tono de este texto; y si se te ocurre leerlo como una declaración de amor hacia la libertad, el autor se sentirá satisfecho
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