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Omar Sisterna
"Capullo"
Lápiz S/papel
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Omar Sisterna
"Escritor y sus fantasmas"
Lápiz-Collage
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por momentos me llegaba un recuerdo viejo de cuando estaba con ella ("ella" significa la única) en una cama y yo me desnudaba por primera vez (ella, no) ante una mujer porque la música no sólo me lo permitía sino que me lo insinuaba a través de ella, me lo pedía con suavidad y yo me desnudé con cierto temor que se disipó pronto porque no tenía sentido. la luz dejaba ver todo mi cuerpo, detallaba rincones más oscuros. ella, sí, me miraba. le mostré mi pecho peludo que a veces es una vagina y lo tocó porque quería conocerme. me olió la panza y los pezones. me acaricio con las yemas de los dedos, lo hizo tan lentamente que parecía que tocaba agua procurando no moverla, no romperla nada. yo no sentía pero sentía que no sentía nada y sabía que debía sentir. entonces empecé a pensar lo que debía sentir y fui acomodando, mentalmente, las palabras en mi cuerpo, a medida que ella me tocaba o me lamía.
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Es sábado, tarde noche, lugar: teatro Gregorio de Laferrer, Morón. Un flaco lee un poema con tono monocorde y las palabras que suelta de apoco caen al piso del escenario y ellas saben muy bien, que no quisieran volver a nacer, no así, no de nuevo de su boca. Luego siguió una mujer de unos cincuenta y tantos años igual de monocorde, pero esta vez, las palabras indignaron a alguien del publicó que desde el fondo empezó hablar, su voz era potente y femenina:

Basta de poesías dinosaurio que hay revivir con electroshocks de palabras “preclaras”, “vacíos” y “nadas” con puntos suspensivos al final, a mí esa poesía me chupa un ovario, sabés por qué, porque no dice de mí. Yo, yo tuve miedo al ver a amiga desandar un camino obsesivo de la cama a la puerta de la casa y contar los billetitos violetas para ese aborto, porque a él que todavía no era, no le podía dar nada, sólo culpa.