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Manuel Embalse entrega un disco brillante y certero, ideal para sonreír: Bancatela si te la bancas.

Por Claudio Kobelt 

Bancatela si te la bancas desafía un joven barbón, a dos caras y en cuero, desde la tapa del disco, mientras unas letras verdes desparramadas indican el nombre del desafiante en cuestión: Manuel Embalse. Nada puede anticipar lo que nos espera dentro: alegría y magia pura.

Hola, bienvenidos al Mundo de Embalse, donde los sueños son más que la realidad, y la realidad es más que los sueños.” Comienza saludando el ex – Tostadora Moderna apenas arranca el disco, y acto seguido entrega un álbum alegre pero reflexivo, repleto de baile y melancolía. Calidad pop al máximo.

El primer reflejo ante el ritmo y las melodías será la celebración inmediata, sonrisas y movimiento. Es un disco tan arriba que despierta, mueve y sorprende. Pero con el pasar de las escuchas y al prestar atención a las letras, encontraremos en ellas un lado que aporta una nueva visión y dimensión a la música de Embalse. Melancolía, amor, y mágica cotidianidad en una poesía urbana aparentemente simple pero bellamente construida: “Aprendí a forjar metal /para construir mi armadura/ y así nunca jamás sentir/ dolor, miedo, penas o culpas” dice en “Amar, Quemar, Cosechar” , una de las canciones más bellas de la placa y que junto a “Duna” y “Algas” muestran la cara más romántica (pero romántica bien, con estilo) y sensible del disco.

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La soledad del sueño

La carajeada de febrero entrando en malón a la pieza del viejo
con los enfermeros llevándoselo urgente como si fuera un Baudelaire porteño
hacia la ambulancia y el aire del barrio violando mis pulmones,
el ángel reptante que viene a buscar lo suyo
provocando una risa nerviosa en los santiagueños de enfrente.


De la caterva que se desgració sobre nosotros

De la caterva que se desgració sobre nosotros
(barro y pampa y compañía)
pero principalmente en vos: pilas y pilas de diarios viejos
y una bolsa de pan duro para comer en el potrero
y hacerte acordar una navidad traspasada por la lluvia
y rocanrol choreado de un radio portátil a volumen sardónico
por un Boca campeón bajo el cielo y en la tierra.


Palo

La felicidad es que me maten de un solo palo.

[Sobre el autor]

Nací en marzo del 66. En 2008 publiqué, a través del concurso nacional Macedonio Fernández, Sabactani y en 2011 le llegó Casamata a Cucurto y se imprimió en Eloisa Cartonera. En estos meses estoy terminando Coz en poesía

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Mañana se proyecta en la Biblioteca Nacional Alas, un film independiente que lleva años recorriendo festivales y muestras. Entrevistamos a su director, Ariel Martínez Herrera, que en una charla sin desperdicios nos contó el largo trayecto de esta película y mucho más.


 Por Mauricio Peréz Gascué

Mañana en el cine de la Biblioteca Nacional dentro del ciclo de proyecciones gratuitas organizado por La Nave De Los Sueños, se presentará Alas, una película de Ariel Martínez Herrera. Fue realizada en el 2005 dentro de la carrera de Diseño de Imagen y sonido de la UBA. Es una excelente oportunidad para ver en pantalla grande este film de narrativa y estética muy interesantes que a pesar de sus ya 8 años representa una propuesta renovadora para la pantalla local. En todo este tiempo tuvo un recorrido muy particular, lleno de frustraciones y alegrías. Desde dormir casi 5 años en un disco rígido, hasta la proyección en varios festivales (Marfici, Montevideo Fantástico, Piriápolis) entre otros y su edición en DVD. Incluso esta entrevista que le hicimos a su realizador, durmió 2 años en otro disco rígido, hasta que hace unos días volvimos a juntarnos con Ariel que nos concedió una segunda parte. A continuación compartimos lo más importante de esas dos conversaciones en las que este joven director nos cuenta no sólo las desventuras propias de un rodaje tan particular y el posterior recorrido de la película sino también su visión acerca de hacer cine independiente en los tiempos que corren, sus nuevos proyectos con su estudio de animación y todo lo demás:


AMH: El cine independiente es, independiente ideológicamente. Esa gran ventaja que tenés de hacer lo que se te canta, de decir lo que querés, de expresar tus ideas con total libertad tiene la contraparte de que nadie te banca. Entonces todo lo que no tenés en plata lo terminás supliendo con horas de esfuerzo humano, lo que no podés pagar lo tenés que hacer vos y eso te lleva tiempo y energía. También te hace aprender a la fuerza un montón de cosas que de otra manera no aprenderías. Hay cosas que no son tan fáciles, armar un presupuesto para mí es chino básico y sin embargo te tenés que sentar y hacerlo.

EI: ¿Tenés una idea, aproximada de cuánto te costó hacer Alas?
 
AMH: Hicimos un estimativo una vez que terminamos la parte más formal de la edición. Ya estábamos con el corte de la peli, todavía faltaba el retoque de color y la música. El retoque de color lo hice yo. Entonces cuándo la peli estaba en la computadora, hicimos un estimativo en horas de trabajo de hace cinco años y en su momento dio un número. Ese número debe ser inexacto, es muy difícil valorizarlo porque muchos laburos, muchos rubros, los hice yo.

EI: ¿Cuánto tiempo te demandó?

AMH: Desde que se me ocurrió la idea hasta que terminó el rodaje, pasaron cuatro meses, creo. Eso fue como un tiro, me senté y escribí en 3 días, al mes ya estábamos rodando, rodamos en un mes y medio y listo. Después pasó un año en el que le dimos el proyecto a tres montajistas, los tres se bajaron y perdimos todo lo que habíamos hecho, entonces compramos un disco rígido que fuera nuestro para no perder lo que se fuera haciendo, el cuarto montajista finalmente se queda con la peli, la montó durante todo un año. Lo llamaba para despertarlo, le compraba el desayuno, lo pasaba a buscar, lo sentaba en la compu, le daba de comer  y me quedaba al lado viéndolo. El precio era los desayunos y los almuerzos, él no me cobraba el laburo. Mi presupuesto de edición fue prácticamente ese. Ian Elizondo es una de las personas sin las cuales la película no existiría, porque la verdad que hizo magia. Había escenas que eran ineditables y cuando yo me daba por vencido, él seguía montando la película.  Después pasó un año más hasta que se terminó de pulir ese corte al mismo tiempo que se empezó a trabajar la música. Después entra en un bache terrible. Casi la abandonamos y ahí Santiago Podestá que es el productor y otro de los cuales sin quien la película hoy no estaría acá me llamó y me dijo: ¿La vas a terminar? -: Mirá no sé, estoy muy ocupado…  Y él me dice: Bueno, entonces cagate, yo la mando como está. Quemó un DVD con la película como estaba y lo empezó a mandar y cada vez que quedaba preseleccionada en algún lugar venía y me metía presión para que yo la termine. Entonces se armaba como un mes de laburo intenso. Después de un año de trabajo el músico se bajó del proyecto, se metió a estudiar farmacia y desapareció con todos los archivos. 

EI: ¿Eso fue lo que generó el bache?

AMH: Sí, entonces encontramos otro músico, otro pibe que terminó el sonido más o menos para una entrega que hicimos a Biarritz. Ese fue el primer corte, la primera versión terminada, de ahí quedó preseleccionada en un par de lugares más y se fue avanzando lentamente, hasta que Miguel Monforte del Marfici, un fenómeno, agarró la película y nos dijo: Yo la quiero, a la película  la quiero programar. Pero ustedes termínenla, no sean hijos de puta. Cada vez que venía alguien y nos decía. “termínenla porque la quiero” nosotros íbamos, en el medio de la agenda de la vida nos volvíamos a juntar, el músico, Santi, Fede y yo y avanzaba. La versión de Mar Del Plata es la versión final. 

EI: ¿Quiénes son los que estuvieron con vos desde el principio del proyecto hasta que se estrenó? 

AMH: En el reducido, estamos Santi y yo, en el momento en que no estaba pasando nada la película era un disco rígido que yo tenía en mi casa y eso era todo. Ian el montajista un incondicional total. Eric que digitalizó la película (que es el hermano de Ian), es gente que nunca falló y después toda la gente que estuvo en el rodaje que hizo su laburo gratis y perfecto un equipo de 30 personas de las que no tengo más que buenas cosas para decir realmente. El músico se bajó pero también hizo una música re linda y que está buenísima.

EI: ¿Es la que quedó al final en la película?

AMH: Sí, todas las partes de charango las tocó él. A mí me encanta cómo quedó.

EI: Con respecto a la distribución Esas instancias que tuvieron de poder confrontarla con el público ¿cómo surgieron y cómo las viviste junto al equipo?

AMH: Al margen de que el sistema es ingrato, las experiencias fueron super gratificantes. Te tenés que curtir tanto con el rechazo en general y a veces ni siquiera un rechazo explícito porque no te llaman, no te contestan los mails y vos no sabés nada. No estás en la agenda de nadie. Por eso te sentís tan feliz cuando alguien te llama y te dice: ¡Tu peli está buenísima! De repente te levantás y decís: ¡Vamos loco! La presentación en Mar Del Plata. ¡Increíble! Entrás y es un cine. Vos te acostumbras a ver la peli en el display de la camarita que tiene 2,5” después en el monitor de tu computadora de 17” y de repente con la peli terminada entrar a un cine que te la proyecten en 7Mts. Que el cine sea un cine, con la acústica de un cine. El cine de Mar Del Plata estaba recién pintado de azul, hermoso, con las butaquitas re lindas y sentarte ahí con el aire acondicionado y decir: Es una película… ¡Glorioso! Nos fuimos todos para allá. Monforte nos llevó a radios a hablar. Iba todo el equipo de la película, como un revival del rodaje que fue en el 2005. En el 2010 pasaron 5 años y mucho agua bajo del puente y volver a encontrarnos todos en ese clima festivo. Fue una semana increíble, nos trataron bárbaro y de ahí se la llevaron a un par de festivales más. Siempre festivales amigos y finalmente ahora que se estrenó, hicimos una Avant Premiere en diciembre (2010), en la asociación amigos del museo de Bellas Artes hice el retoque de color como debía y tiene un minuto de animación que estaba hecho a los re ponchazos, lo modifiqué, me junté con el músico, limpiamos un montón de cosas de audio que quedaron por desidia porque no había tiempo, había que tirar el render porque la película tenía que salir para Mar Del Plata e hicimos una versión final 2.0 que es la que ahora estamos mandando a festivales.  Además fue cumplirle a la gente, el compromiso está asumido vos le decís: “Quiero que vengas a laburar gratis, a un largometraje que yo estoy haciendo por amor al arte y la única garantía que yo te doy de que vas a tener alguna gratificación es que la vas a ver en una sala  y que va a quedar mas o menos bien”. Es llegar a ese lugar de decir puedo quedarme con la conciencia tranquila e irme a dormir.
La distribución es otro planeta, es aprender otro trabajo para el que no estás entrenado que no tenés ganas de hacer. Que poco te interesa y que nadie va a hacer por vos. Darle la posibilidad de que sea una película con el ciclo cerrado se mostró en un cine, la vio X cantidad de personas emocionalmente es muy satisfactorio.

EI: Hay una escena con Nahuel Pérez Bizcayart
.
AMH: Sí la que vino y laburó es Inés Efrón con él. La escena, es una que nosotros necesitábamos dos personajes medio andróginos que fueran un chico y una chica pero que se parecieran muchísimo.

EI: ¿Esa escena la hicieron tiempo después que el resto del rodaje?

AMH: No, de hecho fue el primer día de rodaje. Fue lo más complicado porque era el único pibe famoso en serio y que nosotros ni lo conocíamos de antes. Cayó a un set que era una roña. Nuestro set era de un hippismo delirante.

EI: ¿Cómo lo contactaron? 

AMH: Estábamos en Mar Del Plata, habíamos metido, Sesiones FADU, una peli de cortos que hicimos en el 2004 en la UBA

EI: ¿Y ustedes ya tenían el proyecto de Alas?

AMH: Sí, lo cruzamos a Piroyansky en la calle y lo conocíamos porque yo tomé clases de teatro con Lorena Vega y Martín (García Garabal) tomó clases con Valeria Lorch que formó parte del mismo grupo. Martín y él se hicieron muy amigos, él le presenta a Bizcayart, le propone hacer esta partecita en la película, era una escena. Le preguntamos si él tenía una actriz con la que quisiera compartir la escena porque era más fácil que conseguirle una partenaire nosotros. Nos dice: Sí, yo acabo de hacer una película que se llama GLUE con una chica que se llama Inés Efrón.
La escena el primer día de rodaje, yo con la T170 en la mano corriendo atrás de los actores. Martín dirigiendo en esa escena le dije: “Por favor ayudame con esto” porque  yo hacía todo sólo. El set era muy chiquito Estábamos todos ahí. Caen los dos y yo le digo a Martín: “démosle un poco de formalidad, decí que vos sos el director de actores y yo el director de cámaras”, hicimos la escena como pudimos y después en confidencia, se sorprenden de que todo dure tan poco, 2 horas, que para nosotros era un montón. Nosotros metíamos 6 escenas por día. Ocupar 3 horas para una escena o 2, era mucho, parar media hora para hablar con los actores, no existía terminamos y ellos dijeron: “¿qué, ya está?” Habíamos sacrificado un cuarto de plan de rodaje para ellos y ellos nos dijeron “¿Eso era?”¿Hicimos todas las tomas? Y ahí nos enteramos que Nahuel Pérez Bizcayart en ese momento debería estar recibiendo, el premio “Clarín revelación” por El Aura, no fue a la ceremonia porque estaba haciendo esa pelotudez con nosotros. El otro dato gracioso es que Inés Efrón se olvida por completo de toda esta secuencia, porque después empezó a hacer cine de verdad y en una entrevista que le hicieron el año pasado en El Fósforo TV le dicen. “Se está por estrenar una película en la que vos participaste que se llama ALAS”. Inés contesta: “No, esa película sale que yo actué pero yo no actué en esa película”. Se queda un minuto y medio haciendo chistes sobre una película que él dice que ella actúa y ella dice que no.  A cada técnico de Alas que se cruzaba yo le mostraba la entrevista y nos matábamos de risa. Creo que fue la mejor prensa que nos podrían haber hecho. 

EI: Una cosa interesante de la película es el uso del Back-projecting. ¿Utilizaste el dispositivo a través de la limitación para filmar eso en espacios reales, o fue un efecto buscado?

AMH: Un poco de las 2 cosas, yo ya venía viendo películas así, no es que lo inventé yo. El verdadero truco que implica el cine es mentir la continuidad, una continuidad que jamás existió. Ahí es donde radica la magia. El espectador va a estar mucho más sorprendido cuanto más fina sea la ilusión de que eso está. Es un truco de magia, no lo viste porque está en los cortes, está en el off. Yo ya venía flasheando con eso y a la vez no había otra forma de hacerlo. Yo quería escribir un guión, llevárselo a la carrera y que me dijeran, qué me podían dar y en función de eso hacer pelota el guión, filmarlo como sea con las condiciones que ellos nos pusieran. Cuando llegamos a la carrera me dicen: bueno, les podemos dar la cámara pero no la pueden sacar del set. -: Ningún problema. Dije yo. Se hace toda dentro del set. Aparte que a mí me parece una idea fantástica, hacer una película toda en un set nos solucionó toda una complicación de producción. Para mí fue la mejor de las decisiones, porque ahorrás plata, ahorrás tiempo no es que te cuestan menos, no existen. No existe la citación, es siempre en el mismo lugar, se vuelve mucho más tranquilo en muchísimos aspectos. “Vamos a hacer la escena tal que es exterior/ruta”. Es igual a todas, las escenas eran: prender el proyector, armar una escenografía, hacer una puesta de cámara. Laburar adentro de un set con 20 proyecciones. La técnica de la proyección me la robé de Hollywood de los ’40
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Apátrida: doscientos años y unos meses busca dar cuenta de las trabas impuestas a la constitución del arte argentino a fines de siglo XIX. Escrita, dirigida y representada por Rafael Spregelburd, la obra nos traslada a un momento histórico en el que las producciones artísticas europeas eran las únicas válidas para el gusto nacional.

Por Nicolás Gallardo

Una vez ubicado en la sala del Teatro El Extranjero, el espectador puede notar un buen número de arcaicos metrónomos de madera en impecable estado. No sólo por su belleza estética y movimientos pendulares, sino también por su hipnotizante compás que nos predispone a viajar en el tiempo, olvidarnos del aquí y ahora por unas horas, para conocer otro “aquí” seguramente más olvidado y desatendido: la Argentina de fines de 1800.

Federico Zypce, el encargado de la dirección musical, es el primero en entrar en escena. Lo veremos gran parte del tiempo rodeado por un teclado, un ecualizador, una computadora portátil que corre un software de edición musical y demás elementos que simularán ser auténticos instrumentos musicales –tales como placas de chapa, imanes, tuercas y hasta bolitas de vidrio-. Nos hará escuchar melodías arcaicas, buscando quizás el mismo efecto que los metrónomos, pero las mezcla con ritmos y géneros pertenecientes a nuestra época. Esta tendencia se irá repitiendo hasta el final de la obra, que además de lograr un estilo fusión más que atractivo, permitirá recordarnos que lo que estamos a punto de ver no deja de ser una representación pensada bajo los términos de nuestra propia época.

En su llegada Spregelburd apaga los metrónomos, y con su irrupción la música se apacigua. Vemos que está vestido acorde a su época, nuestro traslado temporal ha finalizado. Toma un micrófono mientras que Zypce pasa música en la que sobresalen los violines, de corte aristocrático. El actor nos aclara que en ese momento encarna al pintor argentino Eduardo Schiaffino, quien agradece a las damas de beneficencia por brindar el espacio para una exposición de artistas argentinos. La aclaración resulta pertinente porque no será su único personaje. También interpreta a Eugenio Auzón, crítico de arte español radicado en el país y, más bien en segundo plano, pintor con el seudónimo de “Azul de Prusia”, color con el que firmaba sus cuadros. Es quien dicta la sentencia que acaba por encolerizar a Schiaffino: “no habrá arte argentino hasta dentro de doscientos años y unos meses”.

Una vez presentados los dos bandos de esta contienda, veremos a Spregelburd ir de un lado hacia el otro, dependiendo de a quién le toque representar. Es a través de Auzón que conoceremos la forma de pensar tanto del extranjero que vive en Argentina como de las clases privilegiadas de aquel entonces: el arte argentino no tiene nada bueno para mostrar –“sólo pinta a Juan Moreira”, suele decir-, y si lo tiene, los europeos siempre podrán hacerlo mejor. Schiaffino, en cambio, tomará partido por el común de los artistas argentinos, generalmente obligados a emprender el viaje a Europa para “cultivarse”. Paradójicamente sus talentos son alabados en el exterior pero, cuando vuelven, son menospreciados en su propia patria. Denuncia a un Estado que no los apoya, como sí sucede en el viejo continente, y sostiene muy adelantadamente que todo sustento a las actividades culturales permitiría fortalecer el sentimiento de nación en el heterogéneo pueblo argentino. No habría, para él, consolidación de la Nación sin que antes existiera la del arte. 

Todas estas idas y vueltas argumentales darán como resultado un duelo en la navidad de 1891, del que escucharemos nada más que su cortina musical. Reconstruiremos lo sucedido por medio de la radio y un retroproyector que nos muestra la primera plana de un diario. La principal víctima de este suceso fue la mano hábil de Schiaffino, y hay posibilidades de que no pueda volver a pintar. A partir de este momento, el actor sólo hará de Auzón que, frente a la vergüenza que además de no creer en el arte autóctono hiere a sus exponentes, se larga a la fuga por el conurbano de Buenos Aires, llegando a un pantano que lindaba con Morón. En este recorrido terminaremos de conocerlo y se confirmarán las sospechas de Schiaffino: es un “pseudo-artista con miras comerciales” que viene de afuera a lucrar con un público que consume únicamente lo europeo en lugar de permanecer en su tierra y triunfar con un talento que, al parecer, no tiene. 

Apátrida: doscientos años y unos meses es un espectáculo que ofrece mucho a su audiencia, a la que Spregelburd se dirige constantemente desde ambos personajes, como si fuéramos parte de un auditorio. Sumado a la dirección musical de Zypce que intensifica los momentos de tensión y a la veracidad de mucho de lo que se cuenta, uno realmente se siente interpelado por los discursantes y hasta parece que buscan persuadirnos tal y como lo harían con cualquiera de sus contemporáneos. Si era la intención de esta singular dupla, lo logran con creces
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El Susurro de las estrellas, nuevo álbum de Antolín, es uno de los mejores discos del año gracias a la potencia de sonido de Los Excursionistas, su backing band.

Por Nahuel Ugazio

¿Te acordás de Antolín? ¡Volvió! pero en forma de un disco energético y brillante. Luego del ya clásico En vivo desde la casa del árbol (2011), que revisitaba lo mejor de su discografía, el cantor platense presenta El Susurro de las estrellas, un dizcazo, donde lo acompañan por primera vez Los Excursionistas, su banda.

Los nueve tracks que componen este nuevo álbum muestran a Antolín en su mejor momento. Explota lo que mejor sabe hacer: canciones simples y modestas pero contundentes en elegancia y belleza. La incorporación de la banda le brinda un brillo extra a cada uno de esas gemas pop que presenta el cantor. Los Excursionistas suenan aceitados, precisos y con una pulsión como la que se muestra en los shows en vivo. “Panteras en el parque”, “Juventud y Soledad”, "Mi próxima vida" y “El rey del minigolf” son los nuevos himnos que nos propone el cantautor.  

Antolín también apuesta a la poesía y al arte plástico. Su lírica urbana y desbordante de cultura pop noventosa trae pasajes de los Simpsons, Dinosaurios, Charlie Brown, Hollywood, John Hughes, Volver al Futuro y demás gemas que hacen las delicias de los que nos criamos durante aquella maravillosa década. Él, como siempre, se encarga del arte de tapa. Vemos a un hombre con cierto gesto melancólico, viendo unos dinosaurios por la ventanilla de su limusina, parece una estrella de cine. A su lado tiene un ramo de flores y el condensador de flujos que bien podría haber robado del Delorean del Doc Brown. 

En” Suelten a los Perros”, la voz de Antolín, solemne y certera, nos dice que "lo mejor está por venir". Aunque lo mejor ya vino, falta mucho camino por recorrer. 

 
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[Micro-excursioneses un cuestionario que va en busca de músicos y compositores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida, del cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario en donde las preguntas no importan. El merito y la inventiva corre por cuenta de los músicos.



[Autosemblanza]

Mi nombre es Sara Hebe Merino nací en Trelew, Chubut, pero hace varios años vivo en Buenos Aires. Hago música rap entre otros estilos. Hice dos discos el primero salió en el año 2009 se llama La Hija del Loco, el segundo Puentera salió en abril del 2012. Presento mis discos en vivo junto a Ramiro Jota (él hace las bases y arreglos musicales de los temas) y a Nieve Negra y La Neggrah Liyah en coros.

1.¿Qué condiciones se tienen que dar para que empieces a componer? 
Estar sola, con la base (instrumental musical) y la PC, en mi casa si es posible. O en alguna casa. En la calle ando anotando, pero para la compaginación necesito estar sentada sola y tranquila. 

2.¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?
No sé... Homero Simpson 

3.¿Qué talento desearías tener? 
Rapidez mental. Me gustaría ser buena en matemática, saber tocar instrumentos teclado, guitarra. Soy un desastre mental. Me gustaría ser estudiosa pero soy vaga. 

4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada? 
Tengo una campera verde hace mucho... no me hace mucha gracia prestarla y jamás la tiraría. 

5.¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?
La solidaridad, la “Caridad”. La “bondad” de los millonarios. Chicos con hambre en la calle y gente con mucho dinero . 

6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias más en los seres humanos? 
El buen humor, la capacidad de reírse de uno mismo. También la autenticidad. 

7. ¿Cuál es habitualmente tu estado mental? 
Desequilibrado,Alterado,Melancólico,Descontrolado. 

8. ¿Cuál es tu idea de felicidad? 
La felicidad es algo pasajero, de a ratos soy feliz ,la felicidad va y viene.

9. ¿Cuál es tu mayor miedo? 
La tortura , la cárcel (no la mental, de la mental podes salir con diversos métodos, si querés claro..) Las unidades penitenciarias digo yo, El dolor físico. La trata .

10. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz? 
En el mar en verano .El los recitales en los que tocamos y se escucha bien el retorno y todo el sonido y va gente y saltan y gritan. También cuando tocamos en la calle en Av Corrientes cortada, en la movida que estuvieron haciendo lxs alumnxs y maestrxs de la Sala Alberdi. 

11. ¿Qué canción que hayas escuchado últimamente te hubiera gustado componerla vos?
“Fuck Mony” de Funky Flu , es un rapero de Chile, habla sobre el trabajo sexual.

12. ¿Qué canción que hayas incluido en un disco o interpretado en vivo no volverías a tocar? ¿Por qué? 
Hay una que se llama “La Falta” es muy larga... pero algún día quizás vuelva a hacerla. suelo cambiar las partes o recortar. 

13. ¿Cuál es el peor disco de la última década? 
No se deben haber muchos.

14. ¿Qué libro te hace sonreír? 
Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño.

15. Si sufrimos un ataque de Godzilla y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o músico, ¿a quién salvarías? 
A Ramiro Jota.

 16. Si después de muertx volvés convertido en zombie ¿a quién morderías primero? 
A Mis amigxs así quedan zombis como yo y podemos seguir juntos. 

 17. En tu último disco ¿encontraste la forma justa de expresar lo que querías? 
Algunos temas me gustan . En otros hay fallas o deficiencias métricas que me gustaría perfeccionar. Siempre puede ser mejor.

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Mass Mickey Art Print

by Leslie Tychsem

Noche

 La noche casi nos lleva
durmiendo con padres y hermanos
 ellos también se iban nos íbamos todos juntos
 como una familia que se ama
De repente alguien despertó
y se percató de la imprudencia
de aspirar un brasero encendido
 a los desmayos siguieron los vómitos
a los vómitos un viaje atontado por ruta 36
 de la guardia de un hospital público
al doctor que nos miraba como si fuéramos idiotas
de la incontinencia fecal de mamá
a la metáfora de estar vivos






Cuando el hambre es Disney World

De niño recorrí kilómetros
 sin moverme de la silla
antes de cenar
entre el bullicio provocado
por las peleas sin solución
viajaba esperando las sobras del mediodía
en el mismo lugar que ocupaba todas las noches
a espaldas de la tv
el olor de la vieja sartén sobre la hornalla
 el llanto apagado del aceite al quemarse
síntomas del más maravilloso presagio
huevos fritos

[Sobre el autor]

Tangocuartetero por disfrute y obligación, desde chico se vio enredado en altercados socioartísticos repetidos con el fin de abatir la hemorragia de la sociedad moderna. Entre las letras y el cine finalmente se entregó a la influencia de los balcones y los cordones de vereda. Actualmente maneja un coche fúnebre para transportar verdura.
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Tras la visita de Daniel Johnston, una crónica en primera persona sobre las sensaciones que dejó su paso por nuestro país.
Por Lucía Alvarez
Ilustraciones: Pedro Mancini


Escuchen y les contaré una historia
Acerca de un artista que está envejeciendo
Algunos irán tras la fama y la gloria
otros no son tan intrépidos.

Esta vez es cierto. El show suspendido y reprogramado se confirma. Daniel Johnston se presenta por primera vez en Argentina, y la librería de comics Moebius Liceo organiza una muestra de sus dibujos originales con venta de merchandising. Como parte del “moebius staff”, mi trabajo consistirá en vender posters, remeras y prints autografiados. El día anterior chequeo el número de asistentes en la página del evento: 200, 500, 700, 1000...  y esa noche no puedo dormir.

Hago una búsqueda general de Johnston en internet, y trato de recordar cómo conocí su música. La respuesta se retrotrae al film Kids, un muestrario sensacionalista de la adolescencia de los 90, rebosante de sexo, violencia y drogas. En la escena más cruenta de la película, una discusión banal entre jóvenes se convierte en una pelea encarnizada y desigual. Casper, uno de los protagonistas, y su grupo de amigos skaters se ensañan contra un único chico, al cual atacan de modo brutal. Irónicamente, la secuencia está musicalizada por Casper the friendly ghost:Nadie jamás lo trató bien mientras vivía, Pero todos respetan a los muertos”. La elección de la música no es casual. El contraste entre el sadismo de la escena y la dulzura de la voz que le canta a su personaje favorito de tv remite directamente a la esencia adolescente, a aquello que es a la vez indómito y aniñado. El joven cae ensangrentado al piso, sin vida, y la escena concluye.

El arte de Daniel Johnston parece tener una base lúdica que se abre a partir de la espontaneidad. Se aparta de la canción edulcorada y plástica para llegar al estado musical más natural, a un rock-pop desprolijo y sucio. Más allá de las desafinaciones y de los acordes imprecisos, se descubre la sensibilidad de quien logra componer canciones delicadas y hermosas. Tal vez la mayor sabiduría de Johnston se encuentre en la poesía de sus letras, en las que en un lenguaje muy sencillo y aparentemente naif filosofa acerca del amor, el arte, la soledad y la incomprensión:

Las mejores cosas en la vida en verdad son gratis.
Pájaros que cantan y abejas que ríen.
“no me entienden” dice él “el sol no brilla en su tv”

Llega el día de la muestra y el Patio del Liceo es un collage de pelos multicolor y camisas escocesas. Las obras llegan tarde y la muestra se monta en diez minutos. Mil chicos se agolpan frente al stand del merchandising. Algunos afortunados podrán comprar los pocos cassettes y cds que aparecerán furtivamente. Otros reclaman los comics que no llegaron. Trato de cumplir con la tarea que me toca en medio de una vorágine de fans. De repente, lo inesperado: silencio total, y el niño gigante entra al local de comics. Absorto, observa la variedad de libros y hojea algunos, sin prestar atención a los chicos que a su alrededor lo fotografían. Con un Sky Masters of the space force de Kirby en sus manos, da unos pasos recorriendo el local. Finalmente, la burbuja del niño gigante se rompe y se escucha una voz aniñada y chillona: “thank you, everybody!”; y todos aplauden y gritan, porque tuvieron la suerte de compartir juntos ese instante mágico. Johnston se va. Cientos de chicos lo siguen, haciendo caso omiso a la advertencia: The artist walks alone.

Más tarde encontraremos tarjetas con dibujos, frases en un intento de inglés, pequeñas obras de arte dedicadas al ídolo que quedaron desperdigadas por el patio. El resto serán fotos y anécdotas. El niño regresa a la burbuja. Hasta que vuelva a romperse, y de su arco iris de tinta broten ranas alienígenas y patos espaciales.


Hacé clic en las tiras para agrandar
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[Sobre el zine]
Fanzine punk Resistencia. Su editora Patricia Pietrafesa, una referente importante de la historia de la escena punk argentina.

[Más información]
5 de mayo. Presentación Resistencia registro impreso de la cultura punk rock subterránea Buenos Aires 1984-2001 en Centro de Investigaciones Artísticas, Bs. As. Tucumán 3758, Capital Federal de 17 a 22 hs.
Charla (19 hs) Obsesión del registro impreso: Resistencia fanzine punk- Pat Combat Rocker, Marcelo Poca Vida, Rafa Homoxidal.
(20 hs) Del fanzine punk al libro•- Pat Combat Rocker, Ale Natural (tren en movimiento), Maxi (Bs As Desorden). Coordina: Kristian (Stay Free), invitados: Juan Carlos Kreimer y Pipo Lernoud
Evento

[Convocatoria]
Resistencia convoca a quienes posean material punk underground 80/90 a llevar su flyer, cassette, fanzine etc, para armar un archivo en vivo con fotocopiadora,doble cassettera.
Andá con tu pendrive para llevarte archivos de audio o imagen de punk rock local de una selección que estará disponible durante la presentación.

[Contacto]
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