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[Ilustración: Irma Gruenholz]


14. Mugre


Ayer limpié mi pecera tanto que
los dejé a todos sedientos de mugre
algunos viven todavía y ya asustan
- sus colmillos gigantes
con los que me indagan –
y yo
con mi plumero canto un jingle mientras las notas se me endurecen en el pecho
como si hubiera sorbido ese cemento
y no lo pudiera
ya
vomitar
hasta que 
de toda esa humedad contenida
amenazante sobre tu ciudad
paralizando tu tiempo como un péndulo
nace la Lágrima Sucia

Todavía puedo salvarme
(¡tomen mate, pirañas!)
todavía puedo salvarme.


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La señora Elsa llevaba unas cinco décadas arreglando su cabello en La Central.   Se la había  recomendado tía Mabel para su casamiento, cuando apenas si era conocida en barrio Norte. La mano inmejorable de Eliseo, para mantener a la perfección sus rizos dorados ante el aire cargado de humedad, fue durante un tiempo garantía de confianza. Muerto Eliseo en un asalto, la sucesión de su primogénito Carli había transformado a la señora Elsa en una devota quincenal de La Central. Fue él quien se atrevió a instalarla en el centro y convertirla en una tradición. Con el tiempo su gran amiga Chicha había claudicado a la insistencia de la señora Elsa y concurrían juntas los miércoles por la mañana. Al mediodía solicitaban un radio taxi  y almorzaban algo liviano en la confitería París. Sin embargo aquella mañana fresca el coche jamás apareció. Pensaron que sería agradable caminar bajo la resolana, tomadas por el brazo. El viento cruzaba la plaza y la hojarasca se arremolinaba y sonaba como un millar de castañas que se rozaban en el aire. Por momentos las nubes cubrían el sol y un escalofrío colectivo recorría a los caminantes. El llanto de un niño reparó la atención de las señoras que voltearon hacia la derecha y observaron sobre el monumento como un hombre encanecido lo golpeaba y luego le  robaba una bolsa y la ocultaba bajo el gamulán.
-¡Que porquería!- exclamó Chicha.
-Semillas de la delincuencia, Chicha.
-¡Pero le robo al chico, Elsa!
-¡Debe ser droga, Chicha!
-¡Vago!-le gritó Chicha a la distancia- ¡Vago! 
-¿Te volviste loca? ¡Volvamos a La Central, puede robarnos!
-Esta plaza es nuestra también, tenemos derecho…-replicó compungida Chicha
-¡Te matan por dos pesos, Chicha!-dijo Elsa y la tomó del brazo-Volvamos y tomemos un coche.
-Siempre hubo pobres… Pero ahora está lleno de negros-dijo Chicha mientras volvía su mirada-¡Negros de mierda!           
            
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"Desde las profundidades de la zona abisal nace ESCUPITOJO, con la intención de difundir de manera independiente, personajes, ilustraciones, palabras, tramas…  que provienen de insondables depresiones marinas.

 Los peces abisales de cuerpos blandos y dientes torcidos que conforman este colectivo" son:

            Midi                                                                        Azuluna


                                                          
                                          
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Compileft Vol. I, nuestro nuevo aporte a la cultura independiente.
Por Escrituras Indie

Como somos almas inquietas, no paramos. En estos últimos meses estuvimos trabajando para armar el Compileft Vol I, un puñado de canciones para recibir el 2012, un proyecto que nació de la sección “Sonido”, liderada por nuestro periodista de rock Joel Vargas. Dado a luz bajo nuestro sello de edición DIFUSIONALTERNA, esperamos que sea el primero  de una  numerosa serie.

Los artistas que participan con sus canciones son Valentín y los Volcanes, Andrea Balency Trío, Flopa/Minimal, Luciana Tagliapietra, Santiago Capriglione, Acorazado Potemkin, Indiana, 107 Faunos, Astrolabio, Puna punch, Fabricio algo, Jorge Salinas, Millones de casas con fantasmas y Chimeneas.

Pero este compilado no sólo ofrece buena música, sino que también cuenta con  textos y reseñas escritos especialmente para la ocasión por escritores y periodistas amigos: Walter Lezcano, Cristian Franco, Joel Vargas, Nadia Sol, Fernando M. Casale, Emmanuel Patrone, Gastón Malgieri, Sebastián Realini,  Martín Barraco, Daniel Rojas Pachas y Milagros Leiva.

Y como si fuera poco, nos dimos algunos lujitos más: el booklet está ilustrado integramente con los maravillosos e inquietantes dibujos de Pedro Mancini; y la presentación estuvo a cargo de las hábiles palabras de Matías Capelli.

Del diseño, la edición y la diagramación se encargó c J., nuestro editor. La producción general fue realizada por Nadia Sol y Joel Vargas. También contamos con la indispensable colaboración del ingeniero de sonido Gonzalo Martínez Hoc.

Compileft Vol. I es el resultado de un esfuerzo colectivo. Esperamos que lo disfruten porque es tiempo —nuestro tiempo— de seguir apostando a la difusión alternativa y a los nuevos artistas independientes.

Sumáte, difundí, compartí, creá. Que este 2012 nos encuentre compartiendo alegría.



Booklet



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Las crisis generan incertidumbre, la sensación de lo incomprensible; y, seguramente, la imposibilidad del consenso. Pero está bien que así sea. El 2001, a la vez que expuso como nunca el quiebre del tejido social, dio lugar a nuevos lazos de solidaridad, y a la multiplicación y dinamización de los colectivos artísticos.
Por María Eugenía Vidal
15 directores presentaron desde el martes 3 al sábado 17 de diciembre, en el Centro Cultural Matienzo, 15 performances breves sobre lo que sucedió hace 10 años, un 20 de marzo de 2001.
En cada una de las 5 funciones del ciclo, tres directores teatrales mostraron trabajos creados especialmente para el ciclo. Hubo obras de Maruja Bustamante, Lisandro Rodríguez, Santiago Gobernori, Nahuel Cano, Rubén Sabadini, Paula Baró, Francisco Lumerman, Agustina Gurevich, Emmanuel Medina, Pablo Ragoni, Marcos Perearnau, Cristian Cutró, Nacho Ciatti, Claudio Mattos y Melina Marcow.
Participé de la última función, justo 3 días antes del décimo aniversario de la renuncia de Fernando De la Rúa. Se expresaron varias cosas: historias reales, retórica, imágenes conceptuales, sarcasmo, elementos que no nacen ahora, pero que sí es notable que tomaron forma.
CONVERSACIONES 1: UNA CUESTIÓN DE DIGINIDAD. Cuando hablo de historias reales me refiero a la entrevista que le hizo el director Lisandro López a Pablo Solana. Un electricista y diagramador que, entre 2002 y 2003 coordinó y participó de la creación del libro "Darío y Maxi, dignidad piquetera". Su relato se basó en repasar su militancia en el Movimiento de Trabajadores y Desocupados de Lanús y en el Frente Popular Darío Santillán.
Durante un tiempo que no pudo ser contenido como las otras dos performances por el interés de las experiencias de Solana, Lisandro y Pablo conversaron sobre los días en que Solana acompañó a Darío Santillán hasta que fue asesinado por la policía en el Puente Pueyrredón en junio de 2002.
ÉSTAS, Y TODAS LAS COSAS QUE HACEN LAS VECES DE. Años antes del 2001 la gente tenia miedo de hablar. Y no es una metáfora. De la misma manera se distanciaba cada vez más lo público de lo privado. Esta obra describe cómo lo subjetivo de todo ser humano es intervenido por el mundo exterior y es el resultado de este encuentro lo que provoca el desenlace. Cómo se privilegia la cantidad ante la calidad. Y cómo un mismo hecho puede tener varias interpretaciones según esa subjetividad antes mencionada.
Nadie confía en nadie, ni siquiera en la autoridad. Desconfianza a todo nivel, incluso de nosotros mismos. Y está bien. Pero, ¿quiénes somos?
Cosas que se dicen y se desdicen, y el dicen que dicen que dicen. Hoy nos damos cuenta que aquellos medios de comunicación a los cuales se los analiza con la ética que ellos mismos no ejercen, ya no son lo mismo. Las tapas de los principales diarios culpaban a la crisis, crearon un responsable abstracto. Los muertos fueron asesinados por gente con nombre y apellido, pero las tapas prefirieron callarlo.
Todos y todas sabemos que en cualquier sociedad conviven los abusadores y los abusados. Los primeros van cambiando de rostro pero son quienes presionan para instalar su abuso por encima de otros. El siglo estaba comenzando y la catarsis también. Años de decisiones políticas y económicas para nada populares fueron un método macabro de enseñanaza para el pueblo. La participación en las protestas fue consciente, voluntaria. Algo empezó a gestarse, una nueva civilización.
ODISEA 2001. Abordar el desenlace de la crisis no es fácil. Menos lo fue hace diez años cuando todas las reacciones se volvieron impulsivas y espontáneas. Hoy podemos observar ese pasado con otra mirada, más panorámica. Más científica, ¿por qué no? La pregunta es, ¿con cuál de todo los elementos recogidos hasta hoy nos quedamos? Miles de imágenes pasaron delante de nuestros ojos. Y no faltó quien disfrutara de la situación, quien estuviera de acuerdo con ese presente. Un presente, que desde otra visión, también creo libros, documentales, programas de televisión... obras de teatro. La economía iba a cambiar, las empresas iban a colapsar, la gente iba a reaccionar. A partir de eso comenzó el relato que acompaña a esta obra que indefectiblemente te lleva a reconocer la ideología reinante. Un momento, que con el paso de los años, parece haber sido necesario para estar donde estamos hoy. Lo positivo de esa etapa fue generar un proyecto a futuro, reconocer a quien engaña y a quien juega con todas las cartas sobre la mesa.
El martes 20 de diciembre se llevó a cabo una actividad interdisciplinaria, en el aniversario del día D de la crisis. Fue el último día para visitar la videoinstalación "Fachadas en crisis", pero además hubo "visitas guiadas críticas", lecturas y una performance especial a cargo del equipo de teatro del Club Cultural Matienzo.
Dos artistas alemanas deciden hacer algo con todo el material recopilado, y surge la videoinstalación, que consigue un premio importante en Stuttgart. A partir de allí, el contacto con las autoras y la presentación de la videoinstalación en Matienzo.
Hay que decir también que la videoinstalación no se concentra en los días de diciembre de 2001, sino en el impacto que tuvo sobre el entramado social, la confianza en las instituciones, la seguridad, etc. El tema de la percepción de inseguridad aparece como algo clave.
El grupo de teatro de Matienzo está compuesto por: Paula Baró, Agustín Jais, Belén Charpentier, Melina Marcow, Agustina Gurevich, Claudio Gorenman, Nicolás Lodigiani, Sabrina Cassini, Rocío Caliri, Maia Tarcic y Tamay Zieske.
Matienzo es un escenario y una galería, como también, un colectivo interdisciplinario de artistas, curadores y productores interesados en abordar procesos de gestión colectiva.
Esta postura es coherente con todo el desarrollo que viene llevando adelante el Club Cultural Matienzo, cuya mayor apuesta es la creación de comunidad, la producción de vínculos y redes mediados por la producción estética.
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Por la tarde Norma Susana ayudó a su madre con los pisos de la casa. Primero los baldeaban con una formula a base de agua caliente y lavandina para desinfectar,  luego pasaban el trapo bien escurrido y le daban el brillo. La prima Esther llegó al rato, mientras merendaban café con tostadas y vaticinaban los próximos amoríos transcurrida la fiesta de aquella noche. Dedicaron lo que restaba del día a la minuciosa preparación de una velada que prometía deliciosas aventuras iniciales.
            
            La bola espejada se reflejaba en el granito de la pista como un remolino de luciérnagas; sobre los laterales los hombres bebían sus tragos repartidos en mesas redondas, que se reservaban la presencia femenina; ellas, bailaban desenvueltas al ritmo de Los Maxilars, que interpretaban éxitos del Rey Elvis sobre el escenario del fondo. Era ese momento de la noche en que la fiesta está a punto de parir emociones, de soltarse y bailar camino al frenesí, el estado más visceral del amor. Su prima Esther le contaba al oído, las barbaridades que pensaba cada vez que cruzaba a un hombre apuesto, y Norma Susana se sonrojaba invadida por un calor esencial. De repente giró como solía hacerlo cuando se avergonzaba; su brazo izquierdo impactó contra el torso de un muchacho y la bebida se derramó sobre su falda. Entonces aceptó el pañuelo que le extendía aquel muchacho de ojos grises y no necesitó más, aquella noche de fiesta en el Club Evita y Progreso.
          

             Se casaron al año una vez que Cachi ya estaba asentado en la YPF, y hasta el desembarco de los españoles, procuró almacenar dos cajas de mate cocido en la alacena de la cocina del Mondongo. Desde que la mala hora comenzó, Norma Susana Vidal tuvo que amoldarse súbitamente a los nuevos hábitos; colocar la yerba sobre el borde de la ventana y que el sol se encargase.
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cianuro

Hoy me exorcizaron
Me sacaron la muela
donde vivía el diablo

a él-juré
me lo voy a sacar
de adentro
como una muela:

anestesia local
pinza
hacer fuerza
y si se rompe
me voy a abrir
la piel para sacar
su raíz
si es necesario
gritar frases en latín

hay pruebas
de que alguna vez
estuvimos juntos
en el mismo recinto
-las voy a quemar todas-

hay una decisión mía
de otra vez volver
                         a bloquearte

voy a volver
a la anorexia

me miré al espejo
y estoy inflada
como si gustar de vos
fuera comer
hidratos de carbono
constantemente:
horrible.

Después de vernos
me quedé pensándote
                         agarrado
como garrapata a mi cuello
como el día que nos conocimos
que yo me juré que nunca
te iba a dejar ir
-pero me dejaste vos a mí-

¿alguna vez te dijeron
que sos un todo? -preguntaste
me tocaste la nuca
y las orejas
¿usás cremas?
por supuesto-respondí

“mi mamá es rústica”-dijiste
y yo me la imaginé
                            de mimbre.

Lo poco que escucho
de esta clase
es que la contaminación
por cianuro
es mito.

soy mi propia exorcista
cirujana
y mi propia
                 planta nuclear

y ni vos
ni la contaminación
son mitos
aunque tengan algo
de inventado

en este mismo momento
te estoy arrancando

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A  34 años de la muerte de Clarice Lispector se realizó el homenaje internacional “La hora de Clarice”. Y nosotros no queríamos ser la excepción, a continuación nuestro humilde homenaje. 
Por Nadia Sol Caramella

La vida de Clarice pareciera haber transcurrido entre diciembres, cuando empieza a asomar el verano en Sudamérica y el frío empalidece rostros en Europa, especialmente en la Ucrania natal de Lispector. Nació allá, por el veinte, un 10 de diciembre y murió cinco décadas más tarde, un 9 del mismo mes, en Brasil.

Con su “no- estilo”, hacía hablar a las palabras con la misma intensidad de los que rezan y que creen en ellas por la posibilidad de ser salvados, una especie de lazo entre Dios y el mundo, las palabras y la posibilidad de crear realidad.

La crítica no tardó en rotularla y asociarla al modernismo brasileño del 45. Obviamente, Clarice escapaba a cualquier etiqueta. ¿De que otra forma podría haber escrito estas palabras, entre tantas otras, igual de significativas?: “las palabras me anteceden y me sobrepasan, me tientan y me modifican, y si no me cuido será demasiado tarde: las cosas se dirán sin que yo las haya dicho.”

El lenguaje la hacia existir y al mismo tiempo la trascendía: “Escribo en acrobáticas y aéreas piruetas, escribo porque deseo hablar profundamente. Aunque escribir sólo me esté dando la gran medida del silencio”.  La obra de Clarice  es una constante reflexión sobre el lenguaje y sobre todo, acerca de los límites de la palabra. Límites que busca sobrepasar, un muro que hay que saltar, para ver que hay del otro lado. Pero La palabra de esta autora es rigurosa porque traduce con un medio limitado algo que es mucho más grande que el lenguaje. Debe traducir el misterio y lo que no tiene nombre, debe expresar con términos racionales lo que la mirada percibió más allá, debe ser capaz de perpetuar el instante y el acto ínfimo que está en el origen de todo.

Hablar de Clarice es hablar del lenguaje, leer sus relatos y novelas es conocerla: “Lo que te estoy escribiendo no es para leer, es para ser” sentencia en Agua Viva. Leerla es llegar con ella a los límites insondables de la vida y de la escritura, ver un espejo reflejando otro espejo. El mundo se presenta como un reflejo del reflejo, la representación de la representación, el lenguaje adquiere su capacidad más onomatopéyica, es una convulsión constante que nos devuelve el aliento o nos corta la respiración. Porque escribir puede salvarnos: "Yo escribo y así me libro de mí y puedo entonces descansar."  O condenarnos: "Tengo miedo de escribir, es tan peligroso. Quien lo ha intentado, lo sabe. Peligro de revolver en lo oculto - y el mundo no va a la deriva, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que colocarme en el vacío." 

Del vacío nace todo y el silencio es la constante, por el eso es lenguaje es un estruendo. La escritura de Clarice no nace de la intelectualidad aunque es una prosa sumamente inteligente, de mujer sabia, que ve en lo mínimo, en lo banal y hasta en lo que carece de importancia, materia de creación y esplendor. En este sentido es muy recomendable La hora de la estrella.  

"Escribo muy simple y muy desnudo. Por eso hiere"  dice Lispector en Un soplo de vida. Y claro que si lo hace, su escritura es una espina perfecta que te penetra y te desgarra para siempre.  

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Una vez más la tozuda puntualidad del bataraz del viejo Ramón resonó en las oxidadas chapas de la casilla. Los primeros rayos de sol disipaban el blanco que cubría el césped de la vereda y al pie de un limosnero desnudo, dos perros dormidos parecían fundidos por el lomo. Apenas desvelado, Ramiro Cachi Esseián, observaba desde la cama el recorrido de luz que entraba por un agujero del techo y moría en el brasero ceniciento. Sobre el costado derecho dormía con el ceño fruncido Norma Susana Vidal, su mujer desde aquella fiesta en el club Evita y Progreso de Tolosa; entremedio Guadalupe y Milagros, sus hijas más pequeñas, desaparecían bajo las frazadas apolilladas. Adrián y Soledad, los mellizos que nacieron la tarde en que el hijo del viento desparramó por el área a millones de brasileros, compartían un catre debajo de la ventana. Quien dormía solo en un colchón desvencijado era Ramirito, el primogénito; “…ya está crecidito”, le explicó Cachi a su mujer una tarde como cualquiera, y no volvieron jamás a hacer el amor por pudor a sus hijos.
Abandonó la habitación en silencio y vestido como casi todos los días. Gastado por el tiempo, el mameluco azul de la entonces petrolera nacional, le cubría los botines vencidos hacia adentro. La remera de base podía ser cualquiera que estuviera limpia; la polera blanca superpuesta oficiaba de refuerzo y contenía el calor; no obstante, la lana en el pecho resultaba la defensa imprescindible para evitar una gripe terminal. Su vieja gorra negra, deslucida por el avance de las manchas ya arraigadas, aparecía tras una botella vacía, sobre la mesa de la cocina. Los bancos estaban tan fríos como su estómago. Paulatinamente se fue componiendo con mate cocido bien caliente, que bebía de a sorbos con la mirada hundida en las flores amarillas del mantel. Tenía las mismas margaritas que el de su infancia en el Mondongo. Asomaba entre los desperdicios de un contenedor de la calle diez, una refrescante mañana de verano en que la limpidez del cielo, era apenas pincelada por un centenar de golondrinas azuladas. Lo examinó detalladamente e imaginó lo bien que luciría luego de una exhaustiva fregada. Según pasan los años los buenos recuerdos se van aferrando a algún objeto que los trascienda, como si realmente guardaran la vieja receta de la felicidad. Sin embargo, la situación había empeorado a la velocidad de un rayo, y la salida del barrio en la madrugada no fue del todo decorosa. Nada había resultado sencillo desde el inicio de la década infame entre las calles de tierra y las zanjas hediondas de Ringuelet. Pese a los cambios, aquel lunes se presentó a trabajar en la planta como lo había hecho durante los últimos veinte años, y al saludar al compañero Hugo Guerrero se dio cuenta que no había buenos augurios con la llegada de los españoles. Terminó por ser la más atípica de las semanas que jamás hubiera vivido; los rumores se multiplicaban, mientras el país hablaba de inversiones, modernización y el crecimiento acelerado que experimentaríala YPF en manos privadas. Lo recordaba todo como si hubiera ocurrido el mes pasado. Ese mismo viernes volvió a su casa con la paga de la quincena; cuando el 518 se adentraba en Ringuelet, observó al cartero abandonar el barrio en bicicleta; detrás de la puerta de su casa, sobre la áspera carpeta del suelo, lo aguardaba ineludible un telegrama de despido.

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Una vivencia es un soldado que se acumula en múltiples agujeros.
Un soldado es una partícula del ala de una mariposa en el momento de nacer.
Nacer es como la soledad pero aun mas grande
La soledad es un soldado que no se rinde
La rendición es el árbol en el que uno muere.
La muerte es el mono de los pantanos petrificados
La piedra es la apariencia ultima
Lo ultimo es la concentración del blanco que devora todo sentido
El sentido es el de los libros quemados en los incendios que no necesitan agua
El agua es el libro
El libro es una bandera desconocida
Desconocidas las patas de la mesa
La mesa donde el juez devora los principios
Principio de furia, descanso de la arena
La arena es el próximo cuerpo
El cuerpo de tiburón devora minutos
Minutos de revolución en el desierto
En el desierto la verdad es insuficiente
La verdad es la de los ojos reventados
Ojos con silueta de pájaro
Pájaros con las bocas del vacío
Vacío de espectáculo
Espectáculo de cortinas viejas e iluminadas
Iluminación de lienzo sembrado lejos
Lejos como todo
Todo es lejos

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FotoBruta es registro urgente.

Polígono de urgencia

pecados urgentes

milagros urgentes

urgencia criolla.

Aquí no hay estudio profesional, ni posibilidades tecnológicas. Hay algo de apuro barroco, de desaforado registro de lo que sucede delante de la lente.

Hay también, la necesidad de documentar. De estar allí donde las oficialidades niegan la historia, con la perfección quirúrgica con la que borran arrugas, defectos y pluralismos en pos del impoluto relato de "la verdad".

En tiempos donde la imagen es la prueba de los acontecimientos, FotoBruta busca ir allí donde también suceden cosas. Meterse en esos intersticios donde laten esas otras realidades que parecieran no importar. No como una pose, sino como una convicción.

La desesperación y el atropello de la urgencia por registrar. No ya como observador pasivx de la escena, sino como partícipe de la misma.

FotoBruta es fuera de foco, sobre-saturación de colores, desencuadre. Desprolijidad allí donde la técnica podría arrojar mejores resultados pero le quitaría sentido al relato.

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A diez años de la crisis del 2001 el Club Cultural Matienzo presenta “15/20”, 15 directores sobre el 20 de diciembre. Un ciclo teatral que va tras las huellas de lo que fuimos y de lo queremos ser.

Por Nadia Sol Caramella


Gases lacrimógenos, piedras, piquetes. Multitudes golpeadas por los caballos de la represión. Un cobarde huyendo en helicóptero. Saqueos y cacerolazos. Kosteki y Santillán en el puente. Muertos, más muertos. Presos políticos. El calor sobre las calles y el sol casi veraniego evidenciando la bronca. Estas descripciones nos remiten a aquel proceso crítico del 2001 que había comenzado mucho antes, allá por el noventa y pico con Cavallo y toda esa mierda, a la que es preferible no nombrar.


La cosa se terminó de poner heavy el 20 de diciembre. Había pobres, muy pobres, agotados de ser los mismos de siempre y de estar cada vez peor. Le habían tocado el bolsillo a la clase media y fue recién ahí, cuando todo se fue al carajo: “que se vayan todos”, decían.


Me acuerdo que eran las siete de la tarde cuando el entonces presidente De La Rua salió volando de una forma “muy presidencial”: por arriba de los techos de la rosada. La única anécdota graciosa en medio de todo ese lío. ¿Y los héroes? había y muchos. Todos fueron a la plaza - maestros, jubilados, vecinos, militantes, jóvenes- porque estaban hartos. Resistieron cuanto pudieron. La represión fue feroz. Y como eran más -el pueblo siempre es más-, “la fuerza de choque del gobierno se asustó y dispararó con desesperación”. Bueno, esa seria la historia si la contamos de manera pintoresca. En realidad tenían la orden de vaciar la plaza a como de lugar. Obviamente, lo hicieron.
El mal estar era generalizado y la plaza de mayo era reflejo de una sensación que recorría punta a punta de nuestro país.
Aun hoy algunas agrupaciones siguen marchando para conmemorar la fecha del estallido y recordar las muertes que fueron el saldo de la desidia.
¿Ya saben esa parte de la historia, la de las asambleas vecinales, la economía asociativa: el trueque solidario, las empresas recuperadas? De todo lo malo asoma algo bueno, como saber que nosotros podemos, el famoso “hacélo vos mismo”,“¿estás cansado? andá y cambiálo”
A diez años de aquel hecho por el que fuimos noticia en los medios del mundo, el Club Cultural Matienzo, quien se reconoce como hijo del 2001, en conjunto con la presentación de una exposición internacional, presentan el ciclo de teatro "15/20", que dará lugar a propuestas teatrales de reconocidos creadores de la escena porteña.
En cada una de las funciones, tres directores teatrales presentan trabajos performáticos breves, creados especialmente para el ciclo. Habrá obras de Maruja Bustamante (FIBA 2011), Lisandro Rodríguez (FIBA 2011), Santiago Gobernori, Nahuel Cano, Rubén Sabadini, Paula Baró, Francico Lummerman, Agustina Gurevich, Emmanuel Medina, Pablo Ragoni, Marcos Perearnau, Cristian Cutró, Nacho Ciatti, Claudio Mattos y Melina Marcow.
Para los que asistan en la semana del 13 al 20 también podrán visitar la videoinstalación "Fachadas en crisis", de las artistas alemanas Veronika S. Bokelmann y Annet Vietzke. La instalación, que explora las consecuencias de la crisis de 2001 en Argentina, se presenta por primera vez en el país, luego de exponerse en Berlín y ganar el Premio del Jurado en la categoría “Media in space” en el Stuttgarter Filmwinter 2011, Festival for Expanded Media.
Además, el martes 20 de diciembre se llevará a cabo una actividad interdisciplinaria, en el aniversario del día D de la crisis. Habrá "visitas guiadas críticas", lecturas y una performance especial a cargo del equipo de teatro del Club Cultural Matienzo.
Una interesante propuesta para caminar por la ruinas de un pasado cercano que sigue haciendo sus marcas en el hoy, porque somos una generación hija de aquel estallido y como tal, tenemos la oportunidad de asistir a este tipo de eventos para conocer más de lo que nos pasó y caminar con firmeza por los días que vendrán.

[Programación]

Martes 13/12:
Maruja Bustamante + Cristian Cutró + Nacho Ciatti + Inauguración de la videoinstalación "Fachadas en crisis", de Veronika S. Bökelmann y Annet Vietzke.
Sábado 17/12:
Obras de Lisandro Rodríguez + Claudio Mattos + Melina Marcow + videoinstalación "Fachadas en crisis". Martes 20/12: ESPECIAL 20D.
Cierre de la instalación "Fachadas en crisis" + Edición especial de la Varieté Literaria del Club Cultural Matienzo + Lecturas a cargo de Tomás Bartoletti + Performance del equipo de teatro de Matienzo.

[Funciones]

Martes y sábados 10, 13 y 17 de diciembre a las 21 hs.
Tres obras por función.
Entrada general $25.
Estudiantes y jubilados $20.
Capacidad limitada.
Club Cultural Matienzo
Espacio de arte, cultura y ocio
Tte. B. Matienzo 2424 (y Av. Cabildo al 300), Palermo, Buenos Aires
www.ccmatienzo.com.ar