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Sobre preguntas, imposibilidades y periodismo

A quince años de la muerte del escritor Osvaldo Soriano.
Por Gastón Malgieri





“(…) Talentosos o mediocres, pocos escritores quedan conformes con su obra recién terminada y de inmediato empiezan a reescribirla, a retocarla, a disecarla, a cortarla en rodajas. Siempre a solas. Porque un escritor está siempre igual de solo que un corredor de maratón. De esa soledad debe sacarlo todo: música celeste y ruido de tripas. Y también la peregrina ilusión de que, un día, alguien decida abrir su libro para ver si vale la pena robarle horas al sueño con algo tan absurdo y pretencioso como una página llena de palabras".


Osvaldo Soriano
"Soriano por Soriano"
Seix Barral, 2010




¿Qué pensaría el Gordo del “proyecto nacional y popular”? ¿Qué pensaría el Gordo de la transformación de Página/12, aquel “pasquín” que co-fundó en 1987, junto a Lanata y una cantidad innumerable de colaboradorxs cansadxs del periodismo amarillo? ¿Qué diría respecto a lxs trabajadorxs de prensa que no cobran sus notas o que son parte del mecanismo imbécil de la censura, en nombre de “la línea editorial”? ¿Qué hubiera dicho respecto del asesinato de José Luís Cabezas, de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán o de Mariano Ferreyra? ¿Y de la desaparición de Julio López o Luciano Arruga? ¿Qué pensaría de la apropiación del término “periodismo militante” por parte de grandes corporaciones de medios que confunden propaganda berreta, sin sustento y creada a partir de recortes discursivos, con escribir poniendo el cuerpo, haciéndose cargo de las ideas políticas, como hizo él infinidad de veces? ¿Qué pensaría de la lógica aniñada de Diego Gvirtz (productor de 678, Televisión Registrada y Duro de Domar) que, como un mal docente de periodismo, interpela a sus televidentes con recursos estilísticos de una escuela de Goma Eva por correspondencia? ¿Qué pensaría de “Carta Abierta”, de “Plataforma 2012”, de tanto intelectual “preocupado” por el correr de los acontecimientos?




Mar del Plata, la ciudad que nos vio nacer, se apropió de su nombre. Eso suele suceder con los muertos que reciben el mote de “ilustres” una vez que abandonan la superficialidad de la tierra. Esos muertos que, mientras erguían sus corporalidades difusas por sobre el horizonte del asfalto, eran ignorados con la misma meticulosidad con que un entomólogo disecciona una mariposa de Europa del Este.

La ciudad que nos vio nacer hizo de su figura — desdeñada durante años— esas calcomanías quita-sentidos que implotan una vez que nuestros caídos ingresan en la popularidad y la distinción berreta que genera la culpa judeo-cristiana.  

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 Jorge O'Bannion recibe un extraño libro, un libro prohibido, cuyo saber arcano, se dice, puede ser utilizado por su dueño para torcer la voluntad de otras personas. Desesperado, utilizará el mismo en un intento de hacer retornar a su ex-mujer. Sin embargo, puede que lo que retorne sea otra cosa, un dios ancestral que nadie osa nombrar.



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Como todo se transforma en este mundo Me transformare en linterna, una linterna de sonido y agonía Una linterna que me despierte cuando tenga los ojos muy abiertos Que me diga que vuelva cuando no vaya a ningún lado Una linterna que no sea tierra ni mármol ni silla vacía ni salvataje del sueño Varios me dicen que revea mi decisión Que lo piense dos veces Una linterna puede no tener la luz necesaria para la supervivencia en determinadas situaciones, argumentan, ellos prefieren ser estrellas Yo no quiero sobrevivir a nada fue mi respuesta e inmediatamente se apagaron
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Ni una cita a ciegas, ni “teatro spa”, ni  simple espectáculo: una experiencia sensorial para el alma. En su novena temporada, la compañía teatral Avitantes presenta Ojos cerrados, un juego sensitivo fuera de lo común.

Por Leandro Rossi y Nadia Sol Caramella

“Deben confiar”, indica una voz antes de comenzar. Esa instrucción extraña genera desconfianza, incluso un dejo de temor. Nos vendan los ojos, nos dispersan dentro de la sala. Percibimos que no hay escenario. Perdemos la noción del espacio. El tiempo deja de existir. El despojo es total. Los primeros sonidos parecen una amenaza, pero más tarde asoma lento un aroma a flores y esencias que nos tranquiliza. Cuando las extremidades se aflojan, comenzamos a sentirlos: el grupo teatral invade el espacio emitiendo sonidos incomprensibles.
Ya sentados en lo que simula ser una butaca, nos inquietan ráfagas de viento que nos rozan la piel. Para generar confianza nos entregan un bombón de chocolate que termina por agradar a nuestro sentido del gusto. La obra ha comenzado. Un verdadero viaje para nuestra imaginación que nos invita a que veamos sin poder ver. Se trata de sentir al extremo el lugar al que nos transportan: un espacio selvático, una tempestad que nos arrastra a lo más inhóspito de nuestros sentidos, mientras la lluvia cae sobre nuestro cuerpo, ya sumamente sensible. Más tarde, asistimos a lo que parece una estampida o una guerra, y también a un agradable baile entre esos seres que no vemos pero sentimos cerca. Nos llevan lejos de los asientos para danzar tomados de sus manos. Pero entendemos que el final del juego se acerca.

Ojos cerrados es una verdadera experiencia de teatro sensorial: nos aleja de un rol pasivo para transformarnos en artífices de nuestro propio goce. Avitantes lleva nueve temporadas desafiando lo convencional, apelando a una obra llena de matices, texturas, aromas y sonidos new age que estimulan la percepción. Un juego sutil que pretende armonizar lo que está afuera con lo que vibra en nuestro interior. Sin escenario ni personajes, provocan la reflexión acerca de qué es el acto teatral: una experiencia sensorial, una relación de conexión con el espíritu, o bien, un simple acto que es digno de sentir como lo bello. Aquello que agrada al alma y encandila los sentidos.

[Funciones] 
Jjueves a las 21hs
Viernes y sábados a las 23hs
Entrada: $90
Teatro La Comedia: Rodríguez Peña 1062
Teléfono: 4815-5665
Plateanet: 5236-3000 www.plateanet.com.ar


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La ropa sucia
No hay nada más al sur
que vos
arañándote la piel entre azucenas,
detrás de la luz gélida de los televisores,
o entre las heridas 
de la noche.
Aspirando las cenizas
de este suelo incierto,
haciendo del dolor
un albergue transitorio,
domesticándolo y exhibiéndolo
como si fuera un animalito
al que se le da de comer,
como si realmente se alimentara
de todo el maquillaje
corrido,
de todos los pedacitos de tu alma,
de todos los platos rotos
que van a ver al mundo partir
hacia un destino compartido,
mientras vos te quedás ahí,
abrazada a ese amor de mostrador
del que te babeás
todas las mañanas
para cubrirte de él y dejarlo caer
sobre la ropa sucia,
sobre la lista del supermercado,
o sobre un librito de poemas rosas
que leés bailando charleston 
arriba del glaseado del pastel 
con que nunca me serviste la mesa,
quizás porque siempre creíste que la mesa era para hacer el amor.
Hablabas del amor como el tipo que sale en la radio
hablando del cambio
climático:
tan pendiente de la estadística y del ascenso de la temperatura global,
y uno se pregunta dónde quedó
dónde carajo está parado
mientras el mundo se va a la mierda,
porque
o yo estoy loco 
o vos
estás
a varios cigarrillos de distancia,
y el dolor y la mesa y el tipo de la radio pueden pegarse un tiro bien al sur,
ahí con vos,
y cursar un seminario sobre cómo apagarse en cuotas,
aprenderían a caminar,
y se irían de vos 
de una vez por todas.


Entre el amor y la palabra amor
Entre el amor y la palabra amor
hay un cementerio 
de ilusiones
que danzan con la mirada muerta
en la espiral de nuestra suerte,
se tapan el rostro con secretos terrenales
para no aturdirse con la eternidad,
y al final del día se sientan a esperar
que la vida les pase por encima
como un rayito de sangre o sol.


Ayer nos encontraba el cementerio
chapoteando entre las lápidas,
adivinando la edad de los cadáveres;
hoy ya hace varios fríos que somos
parte de él; nuestro vínculo murió
con los dedos anclados al mundo
y a nuestros fantasmas
los detuvieron por tráfico de derrotas,
tienen el alma escamada de tanto esperar
y visten los trapos que les da la muerte.


Vos tenés la mirada muerta en una espiral,
yo me dejo aturdir por todo.
Camino con las manos apuntando hacia el dolor,
hacia el niño que se fue,
hacia la punta del zapato. 


Identidades
'Who are you?' said the Caterpillar. 
This was not an encouraging opening for a conversation. Alice replied, rather shyly, 'I — I hardly know, sir, just at present — at least I know who I was when I got up this morning, but I think I must have been changed several times since then.' 

Lewis Carroll

Hay escenarios en la vida tan endebles
que me demoro en la pregunta de la oruga
para que Alicia me arranque de los brazos
el alquitrán del que se empapa la consciencia: 
'al menos sabía quién era 
cuando me levanté esta mañana'. 




___________________[[Contacto blog personal]]

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Literatura barata es una revista independiente de divulgación de la creación y la crítica local mexicana.
Contacto: revistaliteraturabarata@gmail.com 
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Introducción

Es importante que un trabajo que se apoya sobre una base teórica casi nula y que busca abrir la cancha al estudio particular de un tema se sincere y declare que los términos usados pueden ser arbitrarios y responden a las inquietudes de quien escribe. Esto viene a cuento de los conceptos que trataremos en estas páginas; la asociación entre unos y otros depende en primera instancia de la ideología. Entendemos que la elaboración de jerarquías será posible en una instancia posterior del estudio de la literatura independiente. Por esta razón vamos a analizar algunas ideas que consideramos imprescindibles a la hora de hablar del escenario en el que se mueve una parte importante de los escritores contemporáneos.

En tiempos aciagos y de una industria editorial fuertemente competitiva y comercial, el desarrollo de un movimiento paralelo que de cabida a una gran cantidad de autores marginados es necesario. Más allá de la necesidad de este movimiento independiente está la importancia de la creación de formas de difusión, de la mano o no de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (celulares, blogs, redes sociales, etc.). El movimiento incluye por lo demás una gran cantidad de autores que no por no ser reconocidos o contar con el respaldo editorial son menos dignos de un estudio.
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Al margen de cada una de sus palabras, se sostenían atadas a su garganta,
aún aleteando,
todas las violencias.

Su cuerpo era una de esas migajas de sílabas que se derrumban sobre el piso.
Pero era alivio.
Era donde los segundos comienzan a contar.
Era todo eso que desearías nunca ver.

Su saliva digería otras lenguas.
Invadía espacios destinados a no ser.
Incubaba placebos para no morir.

Él está ahí.
Él y los otros él esperan el sacrificio.

Rocían sobre el margen las sobras de lo que nunca pudieron tener.
Gozan con cada una de las fracciones de tiempo, que comienzan a abandonar sobre sus centros.
Arañan sus pieles gritando sin voz.

Y, ahora, hechos todas las violencias, bañan sus otros cuerpos que mueren,
con sus órganos titilando en la oscuridad.
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para Lucas y Daiana,
que sabrán disculpar este censurable retorno a viejas mañas


FACE Art Print
by Chaoddict
No puedo hoy no acordarme de él.
Rojas, el santiagueño Rojas. Nunca destacó de entre el resto de la población. Tampoco era un tipo al que le gustara andar haciéndose notar, por otra parte. Sin embargo, puedo decir que era un individuo singular. Un bicho raro. Justino Augusto Rojas. No deben ser pocos los que todavía se acuerdan. Cincuenta y pico de años, corto de estatura, morrudo, tez morena, tenía un carácter reposado y profesaba una economía de palabras que lo hacían parecer un poco lerdo. Le gustaba mucho leer, en especial libros de química, de física, de filosofía, aunque también más de una vez lo vi con esas novelitas rosas tipo Corín Tellado. Para retrucar a los que aún hoy dicen que era medio retardado, bastaría con recordarles, además de esa afición por la lectura, el brillo pícaro, casi maligno que, en ocasiones, le aparecía a Rojas en los ojitos negros. No señor. Tonto no era. Lejos estaba de eso el muy desgraciado.
Familia no le conocí, pero por una cosa y otra no tardé mucho en enterarme (y no por boca suya) de que tenía una hija, allá en Santiago. Una vez lo pesqué escribiendo una carta (pienso que la única que escribió mientras estuvo con nosotros, aparte de la otra), pero apenas me sintió cerca la tapó con el brazo y solamente pude leer el encabezado: Mi chiquitita Aurora. Que yo sepa, nadie lo visitó ni lo llamó jamás. Tipo reservado, de esos que solo cuentan lo mínimo e imprescindible. Desde la primera vez que lo vi tuve la sensación de que se guardaba algo. Y algo grande. Era de los pocos que miraba directamente a los ojos cuando hablaba. A muchos eso les incomodaba, pero no era un tipo del que hubiera que cuidarse. Por lo menos en eso estábamos todos de acuerdo. Nunca tuvo problemas graves con nadie, más allá de los usuales altercados o cruces de palabra que ocurren inevitable y regularmente en cualquier penal (cuando se calentaba era un puteador de aquellos y sabía defenderse bastante bien, a mano limpia o con arma blanca).
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El  23 de enero se realizará un apagón mundial en contra de la ley Stop Online Piracy Act, más conocida como ley S.O.P.A. A esta medida de protesta adhieren activistas, usuarios, Creative Commons y los gigantes de internet: Google, Facebook, Yahoo!, Twiter, Wikipedia y Mozilla. 

por Nadia Sol Caramella

Si ocurre el apagón tal y como se lo espera será una medida sin precedentes. Las grandes empresas amenazan con un apagón de sus servicios durante el día 23 de enero para evitar que se lleve acabo la ley. Esto significaría perdidas millonarias pero con un gran fin, que la medida sea desaprobada el 24 de enero por la Cámara de Representantes estadounidense.

Los activistas, por su parte, están promoviendo vídeos y material para concientizar a la población del peligro que significaría una medida de estas magnitudes para la libertad de pensamiento y de expresión. Las comunidades e inteligencias colectivas, así como la cultura libre se verían seriamente afectadas. 

La ley no solo se restringe a los EE UU sino que también afectará a usuarios de todo el mundo, porque muchas de la páginas que utilizamos habitualmente están alojadas en ese país.  


SOPA tiene como principal objetivo el combatir la "descarga ilegal" de obras con copyright. Esto quiere decir, que todas las series, películas, música, libros, que bajas y que ves en línea a través de algún sitio en Internet serán eliminadas o bloqueadas. Obviamente que la medida apaña otras acciones legales como multas y encarcelamiento, además de mecanismos de control de contenido, control de dominios, persecución, bloqueos y restricciones tanto para los usuarios como para los sitios webs (que podrán ser cerrados sin juicio previo).  


Lo dijimos antes y lo volvemos a decir ¡Compartir no es robar! esta voz es plural: ¡Por una Internet libre! Compartí, creá, difundí, apagá. 


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Una larga duración (LP), implica desde ya aires de nostalgia, sonidos de nostalgia o melancolía. Y no por nada la lluvia se presenta recurrente a lo largo de la poesía. La aguja sobre el vinilo avisa la presencia de un fantasma, que detrás de la cortina de una tarde gris nos contempla, nos mira saltar para llegar a las aceras bajo un aguacero o caminar casi como zombis bajo el sol. Ese fantasma es Mauricio Castellón Michel y su voz es esa, la voz del humo que habita detrás de los viejos discos que se oyen aun ahora.

Dar la cara en un Lado A, donde nacer es obligatorio y tedioso, casi la tortura de la repetición de los días, la que nos obliga a ponernos lucidamente pesimistas y cometer actos de heroísmo: ver hermosura en la basura; no es más que una premonición para un Lado B, del cual uno espera el mismo transcurrir de las coscas, la continuación de una fiesta donde nadie se anima a bailar, y es una sorpresa toparse con tanto silencio alimenticio, la fuerza de un simple punto y la contundencia de un grifo mal cerrado que gotea, con exactitud, todas las palabras del insomnio. Luego, la satisfacción de sentir el espacio aun rondando.

Sergio Gareca Rodríguez




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Mariano Gilmore & Belle sorprende con su disco debut Una Catarata de Caramelos. Las melodías desfachatadas y el culto al pasado son la clave de este sorprendente debut.



Por Joel Vargas



Borges alguna vez escribió: “A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos”. Una catarata de caramelos es eso: un leve anacronismo. Un disco ideado como objeto artístico y realizado de manera artesanal; la portada remite a una Buenos Aires de otro tiempo, infectada de colores modernos. La dedicatoria a Bioy Casares habla de un cierto encanto por los escritores clásicos argentinos. 
Nos encontramos a comienzos de la década del 10 y Buenos Aires sufre la invasión de caramelos. Una catarata que te devora a besos con acordes de tutti-fruti a lo largo de doce episodios. Canciones desnudas, despojadas de arreglos: apenas unas guitarras acústicas y sutiles percusiones amenizan esta velada. 
Al escucharlos se los puede asociar por momentos a She & Him y por otros a Belle & Sebastian. El disco podría ser la transcripción de un diario personal al formato canción, donde las situaciones cotidianas son las protagonistas.
Todo empieza en “Belén”, con Gilmore describiendo a su mujer de manera simple y delicada. Sigue con la narración de un día normal en la vida de la pareja en “Antes de tomar tu taza de café”: la muestra perfecta de que Gilmore es un crooner enamorado que construye sus letras con minuciosos retazos de la realidad. 
También hay lugar para personajes pintorescos escapados de la mente de un niño eterno, como en “Monstruo” y “La chica ochentosa”; dos caras de la misma moneda donde aparecen el Italpark, los miedos y los placares atravesados por el amor. 
Quizás los momentos más nostálgicos se den en “Días de otoño”, por culpa de un ukulele que sangra, y en “Alfonsina”, que parece ser un homenaje a la poeta que se fue a nadar para siempre. 
El culto a la metrópolis aparece en “Turismo por la ciudad”, una precisa descripción que es la madre de unos acordes que aumentan su intensidad a lo largo del viaje. La historia de amor vuelve en “El baile (Corazón sentimental)” y “Navidad”, en ellas la pasión los hace volar. 
El final se avecina con el tema que le da nombre al disco y que manifiesta de manera más evidente su espíritu: la unión de dos eras y el retrato de un tiempo, un leve anacronismo anclado en la postmodernidad. Todo concluye, definitivamente, con la nostálgica “Dormir al sol”, entre pájaros, pianos y el homenaje a Bioy Casares: “ella deja besos en la oscuridad y se va”.

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Tengo dos pasiones: la música y la fotografía. Y es la comunión entre ambas lo que me genera un éxtasis infinito, algo especial que me transporta a otro mundo. En él sólo existen los artistas, las melodías, mis ojos y mi cámara: una burbuja gigante donde me siento invencible.


La fotografía y la música son como la Coca y el Fernet; la combinación perfecta. El escenario donde las luces, las sombras, las expresiones y los movimientos juegan de manera única haciendo que experimente climas y sensaciones que rozan lo místico. 


Podrá sonar exagerado lo que digo, pero cada vez que voy a un recital a sacar fotos, siento que se cierra un círculo. Algo se completa. 


Un gran artista dijo una vez: “Sin música no hay universo” y no hay nada más cierto.

Lito Vidaurre
                                                                                                                            
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“Carne”, tiene esa perversión algo elegante, en verdad, creo que suena así por la furia contenida, por ese control del contexto, el metacontrol, incluso en las imágenes trastocadas, en el continuo trastorno del narrador, en ese hablante que denota espanto, hastío, miseria humana, dureza emocional, esa que es profunda hasta el colmo, sobre todo en las escenas cotidianas, con remates aún más penetrantes, que dejan flotando la duda, no necesariamente sobre el desarrollo del texto, sino que sobre el cuestionamiento humano, esa especie de salida de una suave golpiza.

La ira que se desplaza hacia la sociedad, el desgano, se posicionan tanto en los títulos, como en el transcurso de la obra. Por otro lado, el humor ácido alcanza cabida en los episodios más coloquiales, como en “Combo Breaker”, sobre todo en la escena de las 8:42:27

El libro, en sí, es un osado, por las temáticas, por el desenvolvimiento violento de los personajes, del hablante lírico, esa desnudez en la que vierte su interioridad, por el ejercicio, la experimentación, como ocurre con Educación Sentimental I a V, donde Rojas Pachas, envía mensajes literarios a Boris Vian, Dostoievsky, Kafka, entre otros.

La presencia de diversas referencias, confeso, hacen indagar un buen rato en google, no sé, tal vez sea demasiada ignorancia al enfrentarse como lector a los textos o Rojas Pachas hace muy suyo el universo de “Carne” y nos desafía a que no sigamos tan estáticos.

En los aspectos más íntimos e intimidantes, que por lo general abarcan aspectos de relaciones más cercanas, hay una simplicidad que supongo es la que genera un recepción más nítida.

Rojas Pachas, es un ladrón de momentos, no sé si cabe en la clasificación de “Grandes tarados sin sentimientos” que Vila Matas menciona en uno de sus artículos, donde despotrica, contra esos que convierten el mundo y lo que a él respecta en un oficio para llevarlo al texto y se deshumanizan torpemente, pero creo claramente que se apodera de las situaciones, del ego, del existencialismo que deja en su libro.

Cuidado, en este momento puede ser que el autor, esté tomando notas mentales, burlándose un poquito de esto, de todos.

Kamila López
Antofagasta 2011

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Si bien seguramente no pase de ser una cuestión en buena medida banal, la discusión en torno a la “literatura independiente” y sus inmediaciones parece ser (a dios gracias) un debate todavía abierto. ¿Qué es?, ¿para qué sirve?, ¿dónde está?, ¿con qué se come?, ¿quién la conoce?: oscuros enigmas que una y otra vez se reiteran cuando sale a la palestra ese álgido tema que nos preocupa a unos cuantos y deja indiferentes, inertes o bastante desinteresados al (aprox.) 99,99% de la humanidad.
No está mal, sin embargo, —si acaso nos interesa rescatarla de las tinieblas y la vacuidad en las que suele encallar con preocupante frecuencia— darse una vueltita por algunos de los usos y abusos a los que solemos someter esa incierta categoría, aunque más no sea para rozar algunos de los problemitas que quedan tapados cuando, sin demasiada precisión ni cuidado, hablamos de “literatura independiente”.


Seamos independientes, que lo demás no importa nada…

Entiendo que, actualmente, en sus acepciones más difundidas el concepto “literatura independiente” no pasa de ser, por lo general, una etiqueta adherida sin demasiada discreción a una gama bastante heterogénea de productos literarios ubicados en lo que podríamos llamar, de una manera algo rimbombante, márgenes de la industria cultural[1]; para peor, no es poco habitual que se trate, además, de una auto-etiqueta; o sea: temeroso de que dentro del enquilombado zoológico de la literatura lo vayan a meter en una jaula que no sea la que le corresponde, es el escritor mismo quien, presuroso y previsor, se estampa en la frente el cartelito de “independiente”, solidario así del trabajo de aquellos que se solazan en la rotulación y cuidadosa demarcación de los accidentados terrenos de la literatura. Tampoco es raro que, complementando lo anterior, este rótulo funcione como una especie de bálsamo auto-justificante (y auto-exaltante): a cualquiera que escriba cualquier cosa le bastará con anexarse el mote de “independiente” para así, de inmediato y como por arte de magia, hacerse acreedor del derecho a pertenecer a una especie de imprecisa y sediciosa cofradía dedicada a infringir los difusos límites de los cánones literarios en boga[2].
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Revista EL6A - Arte Independiente  n°4 Edición Septiembre – Diciembre 2011 número 4, año 2 ISSN:0718 — 9540 Edición Digital Revista EL6A [Arte Independiente es una publicación de Editorial Los Seis Antonio y se encuentra bajo licencia Creative Commons: Reconocimiento-Compartir-Sin obra derivada, bajo Licencia 3.0, Legislación Internacional.]
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La decisión ya estaba tomada desde tiempos inmemoriales. Quizás desde dentro del vientre materno. Su angustia crónica y su desdicha eran signos recurrentes de que las puertas hacia la tragedia estaban abiertas de par en par. Nunca quise nacer, por qué carajo vine al mundo si jamás disfruto la vida! Esa idea se repetía en la mente de Mauricio todo el tiempo. Siempre estuvo convencido de que su existencia no tenía sentido. Podría borrarse del mapa cuando quisiera que nadie lo notaría. ¿Quién me extrañaría? Nadie, pensaba. Por todo esto fue que, aquella tarde de octubre cuando el sol calcinaba la terraza de su edificio, envalentonado se propuso acabar con todo su sufrimiento.
Desde allí se percibía el más absoluto vértigo. 17 pisos, como vaticinando la desgracia, componían aquel vástago de concreto ubicado en Nicolas Reppeto y Rivadavia. Los incesantes sonidos de los autos tan habituales, a aquella altura eran casi imperceptibles. Mauricio, seguro hasta los huesos, se acercó hasta la cornisa. Ráfagas de viento intermitentes teñían la escena de un crudo suspenso casi haciéndolo tambalear. Levantó la mirada hacia las nubes, y sintiéndose uno con el cielo infinito se percibió feliz, satisfecho con lo que estaba por hacer. Se despidió de sí mismo, la única entidad de la que podía despedirse, cerró los ojos y cuando estaba a punto de flexionar las rodillas y dar el salto hacia la eternidad, algo lo detuvo. Su celular, que nunca entendió bien para que lo había comprado pero que alguna fuerza superior lo había impulsado a tener uno, comenzó a sonar. En un principio, su sonido histriónico e irritante lo alteró, tanto que casi lo revienta contra el piso de cemento, pero luego, comenzó a pensar quién sería el que lo estaba llamando, si desde que se lo compro, solo lo habían llamado una vez confundiéndolo con un radio taxi. No importa, ya no hay tiempo, pensó. Pero luego, preso de una curiosidad insólita, se decidió a atender la llamada sin siquiera fijarse cual era el número entrante. Hola, dijo Mauricio seco y tajante. Desde el otro lado, una voz automática y casi robótica retrucó el saludo.

-Hola, buenas tardes, mi nombre es Marco, me comunico de Servicios de Atención y Extensión a los y las clientes de Telecomu, ¿Con quién tengo el gusto?

Mauricio estaba a punto de batir records olímpicos de lanzamiento arrojando su celular a cielo abierto cuando de pronto, vaya a saber uno por qué, contestó tímidamente, como un acto reflejo de su soledad absoluta reclamando una voz humana:

-Mauricio.

-Que tal Mauricio mire, le comento, estamos ofreciendo un paquete de beneficios múltiples y variados para su línea a un muy bajo precio, esto sería, llamadas gratis a todo el mundo, 15000 mensajes de texto gratis por un día, 8 números free, servicio de internet, GPS, póker online, biblioteca virtual, películas y música a descargar de forma gratuita y aumentar su abono al doble por solo $150 por mes, ¿Le interesa?