Anotación vigésima: Voces
La marginalidad no es dinero
ni la cara de Julio Argentino Roca
en un charco de cloacas rotas.
No es una mosca de la cuenca Matanza-Riachuelo,
no es el sarpullido en la piel de esa nenita
o el plomo en sangre de aquel peruanito.
En cada cara enfurecida vive
un contador de cuentos
un poeta
un pagano
torturado esquizofrénicamente,
violado por lo que nadie sabrá.

La marginalidad tampoco viaja en el furgón a Moreno,
no fuma base, menos hurga en los contenedores de Pompeya,
no es tu madre reventándote por vender el televisor
ni siquiera es el tranza, ni su mesa, ni sus hijos
mirando tu televisor.

En cada cara enrojecida vive el placer, el dolor
del urbano común y silvestre
imposibilitado de narrar,
ajeno a ese poder enajenante y escandalosamente
sexual.

La marginalidad es pecado
es culpa, una madera negra
es el rechinante ruido a fogata eterna.
Es una voz, es otra voz
de todas las voces,
de todos los personajes.
Es el silencio cuando ellos se duermen
contando cada bruma de mar.



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