4 comentarios
He aquí una flamante sección en Escrituras Indie: el cuestionario mini-proust. Con sus exhaustivas e indómitas preguntas, los invitamos a sumergirse en las profundidades más recónditas de la personalidad de figuras renombradísimas del ambiente artístico independiente. En el día de hoy, tenemos el gusto de presentarles a Seba Bruzzese, amigo de la casa. Que lo disfruten.

Autosemblanza:
Sebastián Bruzzese nació en Hurlingham, provincia de Nueva York, en marzo del 84.
Tiene cuatro libros publicados, tres en forma independiente y autogestiva, y uno por la editorial Nulu Bonsai.
Es, además, el único miembro de En el aura del Sauce, editorial e imprenta de publicaciones independientes.
[contacto, por si las moscas: http://enelauradelsauce.blogspot.com/]

El mini-proust propiamente dicho:

0 comentarios
Anita Califa
0 comentarios
Rocío Lourdes Plano


3 comentarios
Me quiero poner gordita de amor. Quiero que me crezca en la panza amor. Tener el pelo largo de amor y que a mi corpiño lo llene el amor

Y solo después hacerte alguna propuesta

Quizás cama, o cine.
0 comentarios
hoy que nazco la vida tiene sabor a muerte.
Lloré tanto en el parto como en la partida,
y ese llanto sabía a vida cuando el cielo
llovía conmigo y el trueno gritaba fuerte.

Yo quise ser el tren que terminaba en la estación del verano, andar por el mundo con el corazón en la encrucijada de los ligamentos y perderme en el laberinto de las vanidades de los que saben el sabor del vino viejo y los besos jóvenes.

Hablando de vinos,
no voy a brindar por la salud ajena sino por el propio vicio,
voy a levantar la copa más alto que mi frente
y desearme un cuerpo caliente
para enredar mi brazos
y un abrazo frío para el resto de la gente.

Yo quise ser un abrazo por atrás para mi chica en la cocina, quise que la risa pose su gracia en mi boca y ella riendo pose mi boca en su gracia de mujer.
Yo sabía que de esa uva escurre el mejor vino y sabía que los besos más jóvenes escurren de las bocas más húmedas.

Hablando de bocas húmedas,
no voy a tragarme la locura como una sopa fría.
Aunque los besos sepan a sal y menta
como las lágrimas zafiras
que derramo en esta muerte lenta,
voy a seguir creyendo en mis mentoras mentiras.

Yo quise cantar en la banda sonora del placer, ser quien me place contar en mis letras. Yo quise crecer molesto como crece el orzuelo del subsuelo del cielo y hacerme sentir empujando para afuera en la panza de la partera de los muertos.

Hablando de la muerte,
hoy que muero, la muerte sabe a vid y a vida.
Recibí un beso tanto en el parto como en la partida,
y ese beso sabía a lágrima cuando la muerte
lloraba conmigo y la vida me deseaba suerte.

·

1 comentarios

no imagino una noche de ochenta años
ni un día de veintitrés

tal vez en un futuro extraño
deje de enredarme en destinos imbéciles
y me encierre en quimeras insulsamente pasajeras
figurando que nada me duele que nada siento que nada soy
solo una pieza de hielo que se pierde en cuartos oscuros

pidiendo a gritos que alguien la escuche
·

2 comentarios
1

Dejó volar la libido,
una respuesta así no matar mi alma.
Corazón que aprietas sangre y no revientas.
Mi libertad, es libertad en la ilusión.

Ilusión,

de dejar correr la sangre infectada por todo mi cuerpo;
la sangre de la paranoia de la libertad,
esa que es la condena de lo que aprieta y no revienta.

2

Espero una respuesta poética y,
recibo poesía que no se responde.

Y más aprieta.

3

Siento este final que recorre mi cuerpo,
hasta estallar adentro.

Y la sustancia tóxica invade el resto por dentro.

Salir,
Salir,
Salir,
Tiene que poder salir hacia afuera.

4

Siento:

un pequeño arañazo doble al costado de los ojos,
un espasmo de dolor en lo superior del rostro,
a las fisuras, las fisuras de este pequeño planeta tierra.

Me sostengo la cabeza con ambas manos y de ambos lados.
Me doy cuenta de que estoy todo abierto, mojado y deforme.

Intento componer el planeta con ambas manos y,
las grietas no cierran
se bifurcan por todo el cuerpo.

Más,
Más,
Mas. Y mayor desesperación. Salio afuera.
5

Ahora el tóxico recorre mi bello Adonis,
ya no se de donde sale, sin darme cuenta se abrieron mas grietas.
Y hay más fisuras que son eternas de un momento que no compone.

Bello.
Agrietado.
Contaminado.

6

Ahora estoy desnudo y parado frente al espejo.
Pintado de este líquido sufriente que sale de mi cuerpo.
Me detengo, paralizaré esta imagen.

ESTA ES LA FOTOGRAFIA QUE TE REGALO.

0 comentarios
No he venido a decir el martirio:
he partido para nombrar el viento

D. A.


Un anhelo que ha regido buena parte de los intentos de eso que solemos dar en llamar, con cierta vaguedad, “poesía moderna”, es el de hacer del poema algo que no sea “sólo palabras”. Muchos han creído -y algunos creen todavía- que para alcanzar ese objetivo basta, sencillamente, con construir el poema desentendiéndose con liviandad del lenguaje, dejándolo a su suerte, librado a un hipotético “fluir poético” gracias al cual surgiría, espontáneamente, una poesía que alcanzaría un “más allá”, un territorio hasta ese momento vedado al poema. No es, por fortuna, sobre esa posición facilista -y ya bastante anacrónica- que se asientan y resplandecen los versos que forman Agua Vertical (Tiempo Sur, 2008).
1 comentarios
La lluvia me esta sorprendiendo.
No espero volverte a ver con mis ojos empañados.
Dejaré que la garúa de esta noche empalme mi rostro,
recorriendo
mi agrietado cuerpo
terminando en el suelo empolvado del tiempo.

Corro hacia la ventana.
Observo como la garúa que salio de mis ojos se va,
se va. Se esta yendo por las calles de mi barrio y,
DESEMBOCARÁ.
Todo en una bocacalle de alguna cuidad que no conozco.

Ahí quedará depositado lo que fuimos.
Y ahí, estaré esperando.
Cuando la garúa no sea más garúa y sí sea lluvia.

Espero encontrarte en esa BOCA-CALLE profunda de desprecios,
Donde seremos líquidos de aguaceros.
LIQUIDOS,
que recorrieron infinitos adoquines de calles anónimas;
que se filtraron por avenidas superconcurridas de viajes;
que esquivaron las esquinas para encontrar una nueva aventura.

Hasta desembocar en el mismo pozo, donde ya no nos conocemos.

Somos sustancias combinadas arrasadas por la lluvia,
no nos podemos reconocer.

Pero sospecho solidamente que estamos fundidos en la misma unidad.

·

4 comentarios

esperé lo que no fue mientras intentaba olvidarme de olvidarte

divisé de lejos una luz encubridora

y tal vez deliré con que fueses vos

aunque supiera que nada podía ser más inverosímil
por que sos tu
única cómplice
detestable y manipuladora como nadie
solo dejás acercarse a tu sombra
como yo
pero en vos

((como vos))

somos dos corrientes de agua repugnante, colmada de impurezas

yo en mí
vos en vos

un poco más de lo mismo

1 comentarios
Damián Liviciche
2 comentarios
Voy a dejar que mis mentiras
me entreguen sus sorpresas
padeciéndolas
negándome a saber
dónde, los días buenos

desde la soledad
insuficiente en la sombra
soy el extra casual en la foto
la que guardo en la memoria

soy nombres
a veces, eutanasia
sangro, extraño
ya no soy el botón de la inocencia

pero queda una revancha
desperezándose en el tintero
de la duda
y de la cobardía.
1 comentarios
Cien velas arrodilladas en el horizonte.

En la orilla del mar
guardo mi corazón en un tubo de ensayo,
con el único placer
de sentir la arena
colándose entre los dedos de mis pies.

El viento tiene los dientes congelados.

De repente siento unas ganas indecibles
de meter las manos por debajo de la remera de la luna.
No llegar tan alto me hace caer.
Voy recto,
como un tronco que abrió los brazos,
y cierra los ojos muy despacio
cayendo lentamente.

Las cien velas se incorporan para ver mejor.

Despierto.
Han hecho libre a mi corazón.
Lo han predido fuego
y quieren levantarlo del mar.
0 comentarios
/jugando a inventar nuevas métricas/

Lo siento, querida,
mas soy dueño de una herida
que llevaré toda la vida
si es que no estoy al lado tuyo
y me llevás como comida
a tu boca, como murmullo,
como alcohólica bebida.

Se abrirán mis venas
con el filo de las penas
de la soledad, mi condena
de no tenerte y detenerme
el corazón con la cadena
de oración que merme
la pasión que me envenena.

Si es que así tampoco
logro decir poco a poco,
con este acento tan barroco,
las palabras que te den cuenta
de cuanto mucho me sofoco…
diamantes de menta
de amantes dementes, locos…

con mi alma, en venta
0 comentarios
Es la noche mas extraña que tenga desde hace mucho tiempo. Me levanto de mi cama a escribir pensando en que puede ser la ultima vez que tenga algo que contar. Las letras se deslizan, corren o gritan como cuando bajamos con fuerza un cuchillo de cocina para fragmentar un buen pedazo de carne en la cocina. Comemos y el procedimiento termina. Las letras dejaran de correr.
Antes, estaba en mi cama; vestido todavía con la ropa del día porque no pensaba cambiar de muda al día siguiente. Había usado el inductor del sueño que me corresponde como hago todas las noches para no pensar o fabular al exceso; pero no estaba dando el resultado debido. No hay efecto, entonces intento relajarme y me levanto de la cama, descorro la cobija gruesa que cubre mi cuerpo y me levanto del todo.
La luz de la cocina que se ubica detrás de mi impregna el papel que tengo delante para permitir que el ambiente se ilumine vagamente; dando oportunidad para lapidar las palabras sobre el. La iluminación es muy débil y por eso tengo que acercar más y más mi cuerpo hacia el papel. Al costado se ubica la puerta que da al patio; la que tiene un vidrio semitransparente que deja ver la noche ventosa que empieza a asomar algo parecido a una tormenta indecisa. Las tiras de la cortina de plástico golpean la puerta haciéndome pensar que hay algo más afuera que esta provocando ese inmundo golpetear, esa tétrica eufonía.
Después de dejar la cama me dirigí directamente a prender el televisor. Un canal de cable estaba proyectando una de esas películas con contenido erótico o semipornografico; de esas a las que uno nunca les interesa el argumento (si es que parece que lo tiene), porque lo que a nosotros como visores nos interesa ver es el acto del apareo en si. Me había sentado y comenzado a mirar la película con tal objetivo. Me había comenzado a masturbar mirando esos dos cuerpo del deseo ardiendo delante mío sin cesar, siguiendo su movimiento. Eran cuerpos de la avidez que me invitaban a un juego uníoslo a mi mismo. Los mire dentro de ese televisor y un estrellazo colmo mi conciencia, recordando a alguien; a una persona que podía estar haciendo lo mismo que esos dos; pero sin mi. La sinapsis truncada de mis neuronas permite asociar (por una extraña razón, que tiene que ver con mi locura) al actor activo con el sujeto que perturba mi vigilia y que descansa en mis sueños diurnos. Ese es el cruce que en mi cabeza provoca un corte del tipo eléctrico y no permite el goce total de mi experiencia unipersonal. Igual doy fin al acto sin dejar de cavilar con que ese sujeto esta ahí y que esta actuando para que yo lo veo en mi televisor y a esa hora de la noche. La película es una basura; termino y limpio mi cuerpo sucio.
Ahora, puedo sentir con mayor intensidad el golpeteo de las tiras de la cortina sobre la puerta metálica. Pienso en muchos cuchillos bien largos colgados desde arriba de una superficie metálica y oxidadaza es mi puerta y sus cortinas. El ruido es lento por segundos. La luz cae sobre el papel y pienso en blanco. Sin querer, desvío la mirada hacia la ventana que se encuentra al diagonal a mi figura. Sin miedo distingo un perfil impreciso que se desliza hasta la puerta. Esa imagen me esta buscando, me viene a buscar. Solo percato dos sonidos: el de la aguja del reloj, la que marca el segundo; y los cuchillos. Entonces entiendo todo; me levanto dejando la luz y corro el pasador con cuidado. Despacio abro la puerta. Estoy delante de tu figura ahora no tan uniforme. Siento una afirmación con la que estamos de acuerdo. Yo se que vos sos mi verdugo. Te observo un instante y puedo percibir la mirada subterránea que esta cubierta por un largo velo de color negro.
Yo comprendo todo.
Y doy un paso hacia atrás. Comienzo de desvestirme con lentitud gustativa para que puedas disfrutar más y más. Dejo mi ropa a un costado, quedando completamente desnudo, despojado de todos los procedimientos que protegieron mi cuerpo. Me permito mirar el reloj; son las 01: 50 hs.
Me agacho y me acomodo en posición fetal justo en el suelo enfriado. Lo último que siento es un pausado aire frío sobre mi cuerpo. Mientras, espero que tu arma de cruel verdugo atraviese mi delicado cuerpo.

* * *

El reloj marco las 02:00 hs.
3 comentarios

I


hay un desierto
naciendo entre lunas
bajo mi lengua


a Artaud




II


en mí, cerca mío
en las aguas ocultas
alguien lloviendo




III


de sortilegios
siembra el alba tu voz
entre fulgores




IV


ella hablará
de lo desvanecido
en el viento




V


en la música
fulgura una grieta
al otro lado


a Lucas




VI


sobre las llamas
al borde del silencio
algo huérfano

[ extraído arbitrariamente de Luces y silencio, El Péndulo ediciones, 2007 ]

2 comentarios
“canciones que son ventanas hacia la unidad”
(Tao de los de los acordes, disco Impecable A.B.)


El domingo 6 de septiembre Adrián Bechelli presentó el disco “Impecable” junto a su banda La Tezcatl orquesta mística: Luciano Paez (vientos), Gonzalo Martinez Valea (percusión) y Natalia Forastiere (voces), en el centro cultural Pachamama.
La presentación fue más allá de lo convencional. La escena brilló por la música y la poética de Adrián Bechelli, un autor de “espíritu tan libre como creativo” (en palabras de Pablo Grinjot) y por sus invitados, que lograron crear climas únicos.
5 comentarios
Lamemos la puerta en vez de golpearla.
Con sangre de perros,
mi lengua trabaja sobre la madera.
Y quiere y canta y goza.

X. V.



Dicen que toda poesía está hecha de intimidad. Intimidad de quien la escribe. Intimidad de quien la lee. Intimidad del texto replegado en su sustancia indecible. Es un caso extremo y maravilloso de esas intimidades silenciosas y complementarias la poesía que Xoana Vélez reunió en su primer libro: En la punta de la lengua.
Los de Xoa son poemas que al recorrerlos nos hacen resonar siempre en un lugar diferente, inesperado, palpitante; su escritura no se conforma -como es tan habitual en estos tiempos- con disfrazar lo obvio de lo cotidiano con oropeles baratos, ni sorprender con ingeniosas banalidades o procacidades inútiles, sino que trabaja deteniendo en el lenguaje el fluir de la experiencia para transmutarla y mostrar sus aristas secretas, esas que todavía se conservan preciosamente afiladas y peligrosas. Poesía hecha toda de materia vital, donde ella va, transcurre, está como un líquido volcándose. Poesía que sopla como todo lo que es mundo; que intenta encontrar traductores para el hambre.
0 comentarios
No cabe duda que la lluvia me conmueve,
como la noche,
como a esas lágrimas de polietileno.

No he encontrado poesía en los libros,
no he encontrado un significado
mas que la única forma podrida y corrupta
de poder darle forma
a lo que sólo existe
en ese mundo de delirio
unipersonal.

Saliendo a caminar bajo el tiempo (ese tiempo que no se gasta), tratando de querer encontrar una sola manera de pisar este mundo con la fuerza suficiente para despegar. Y volver, contar, mentir y exagerar ¡Y salir a la calle, diciéndole a Santi, queriéndole mostrar, señalando con el dedo para que observe, para que mire que belleza!; mirándo a Jime, haciéndole señas con los ojos, gestos con la cara, como para que me ayude a convencerlo (a convencerme), de que hay belleza fuera de este continente que nos rodea. Vistiéndonos de Dios para que sus pequeños ojos vean lo que le queremos mostrar. ¡Hay, si! Dios existe aún... para alguien...

No cabe duda de que estamos fritos, amigo.
No cabe duda de que caminamos bajo el mismo sol.
¡Y como quema! Hasta en las sombras...
Porque siempre hemos tenido delgada la piel.

Y aqui en la tormenta que nos conmueve de otra forma
encontrar de una vez la identidad,
tan solo por una noche poder caer en tus brazos,
para descansar sin temor a dormir y a despertar.